Esta historia no es mía.
Yo jamás haría estas cosas.
Yo soy una persona seria, racional, con autocontrol y una relación perfectamente sana con el formato físico.
Pero.
Tengo un… conocido.
Un tercero.
Un coleccionista cuya identidad debo proteger por razones legales, morales y, sobre todo, para evitar que su pareja lea esto.
Llamémosle El Buitre.
Una «fuente fidedigna» que me ha contado todas estas movidas.
Y si llevas tiempo en este mundillo, sabes EXACTAMENTE de qué tipo de coleccionista estoy hablando.
El hábitat natural del espécimen
El Buitre no compra películas. Las acecha.
Su ecosistema no son las tiendas. Son:
- Wallapop
- Vinted
- CEX
- Cualquier rincón de internet donde alguien venda un Blu-ray por menos de lo que cuesta un café
Mientras tú navegas por ocio, él navega por supervivencia cinéfila.
No busca películas.
Busca errores humanos en forma de precios ridículos.
La dopamina del chollo es una droga durísima
Tú ves una película a 8€ y piensas «bueno, está bien, igual me la pillo».
El Buitre la ve y piensa:
«Demasiado caro. Ya bajará más.»
Y espera.
Semanas. Meses.
Lo que haga falta.
Porque para este perfil, pagar precio de mercado es poco menos que un fracaso moral.
Aquí se juega a otra cosa:
Ganar. Siempre ganar.
Negociaciones que rozan el surrealismo
El Buitre no compra. Negocia.
Y lo hace con una intensidad dramática que ni en Wall Street.
Anuncios clásicos:
“Blu-ray como nuevo por 5€”
Conversación inevitable:
— “¿Te ofrezco 3€?”
— “Está precintado.”
— “Bueno, 3€ pero me lo acercas.”
Da igual que la diferencia sean dos monedas.
La negociación no es económica.
Es deportiva.
«Como nuevo» (spoiler: jamás lo es)
Hay una verdad universal en el mercado de segunda mano:
Nada está como nuevo.
Nada.
El Buitre lo sabe. Lo asume. Convive con ello.
Amarays con:
- Marcas imposibles de identificar
- Plásticos que han vivido demasiadas vidas
- Restos arqueológicos de pegatinas
- Aromas que no deberían existir en un objeto sólido
Y todo eso lo utiliza para negociar… a la baja.
TODO VALE.
Desplazamientos absurdos totalmente racionalizados
Una de las cosas más fascinantes del Buitre es su lógica interna.
Es capaz de recorrer media provincia por una ganga.
«Solo hoy, recogida en mano.»
Y ahí lo tienes:
40 minutos de coche.
Gasolina.
Tiempo vital.
Para ahorrar… 4 euros.
Y lo contará como una victoria histórica.
CEX: el casino físico del coleccionista
Entrar en CEX para este perfil no es ir de compras.
Es entrar en Las Vegas.
Nunca sabes qué vas a encontrar:
- Joyas imposibles
- Ediciones rarísimas
- Películas que no buscabas pero que AHORA NECESITAS
El Buitre no entra.
Explora. Escanea. Rastrea.
Tiene mirada de depredador.
El orgullo del cazador
Lo más maravilloso de todo esto es que El Buitre no siente vergüenza.
Al contrario.
Siente un orgullo casi artesanal.
Mientras otros dicen:
«He comprado esta edición.»
Él dice:
«No sabes cómo la conseguí.»
Y te relata una odisea digna de película bélica para explicar cómo ahorró 6€.
La gran ironía del asunto
Porque aquí viene el giro maravilloso.
El Buitre cree que gasta poco.
Que controla.
Que es un estratega financiero del formato físico.
Mientras, silenciosamente, acumula cientos de películas más.
Pero oye…
Todas fueron chollos.
Diagnóstico
¿Es este comportamiento cuestionable?
En absoluto.
Es simplemente otra variante del coleccionismo.
Una perfectamente válida, profundamente divertida y peligrosamente adictiva.
Porque al final, todos compartimos el mismo virus.
Solo cambia el terreno de caza.
Y algunos… sobrevuelan Wallapop como auténticos profesionales 😏

