A veces el cine deja pequeñas joyas escondidas entre títulos mucho más populares.
Películas que, por una razón u otra, nunca terminan de ocupar el lugar que merecen en la conversación cinéfila. Y eso es precisamente lo que ocurre con Romasanta, una propuesta tan singular como fascinante que ha permanecido durante años en un discreto segundo plano.
Cuando se habla del cine de terror español de las últimas décadas, es habitual que aparezcan nombres como REC, Los otros, El orfanato o [REC] 2. Sin embargo, pocas veces alguien menciona esta curiosa producción dirigida por Paco Plaza en 2004.
Y es una pena, porque estamos ante una película diferente, extraña en el mejor sentido de la palabra y con una personalidad que sigue destacando más de veinte años después de su estreno.
Ahora que Gabita Barbieri Films la ha recuperado en Blu-ray, es una ocasión perfecta para volver a ella. Porque más allá de la edición física, que comentaremos al final, lo realmente interesante sigue siendo la propia película.
Una historia real que parece inventada
Lo primero que llama la atención de Romasanta es que parte de un personaje que existió de verdad.
Manuel Blanco Romasanta fue uno de los criminales más famosos de la España del siglo XIX. Su nombre quedó ligado para siempre a una serie de asesinatos ocurridos en Galicia y a una historia que todavía hoy sigue mezclando realidad, superstición y leyenda popular.
Según declaró durante su juicio, él no era responsable de sus actos. Aseguraba estar afectado por una maldición que lo transformaba en lobo durante determinadas noches. Evidentemente, la justicia no compró aquella explicación, pero el relato fue creciendo con el paso de los años hasta convertirlo en una de las figuras más inquietantes del folclore español.
Y ahí es donde la película encuentra su mayor acierto.
En lugar de presentarnos un relato de hombres lobo al uso, Paco Plaza juega constantemente con la duda. ¿Estamos ante un monstruo sobrenatural? ¿Ante un asesino manipulador? ¿Ante alguien atrapado entre la enfermedad mental y las creencias de su época?
La película nunca tiene prisa por responder a esas preguntas, y precisamente por eso resulta tan fascinante.



Una Galicia oscura, húmeda y llena de secretos
Si hay algo que define a Romasanta es su atmósfera.
Desde los primeros minutos, la película consigue que estemos dentro de una Galicia rural que parece vivir aislada del resto del mundo. Bosques interminables, caminos embarrados, aldeas perdidas entre la niebla y una sensación constante de que algo no termina de encajar.
Muchas producciones de terror necesitan recurrir a sobresaltos o a escenas explícitas para generar inquietud. Romasanta va por otro camino.
Aquí el miedo surge del entorno, de las miradas, de los silencios y de la sensación de que la superstición forma parte de la vida cotidiana. Hay momentos en los que parece que estamos viendo un cuento popular transmitido durante generaciones alrededor del fuego.
Y eso le da una identidad muy particular.
Incluso hoy, cuando estamos acostumbrados a ver producciones mucho más espectaculares, la película sigue teniendo una fuerza visual enorme. La fotografía aprovecha los paisajes naturales de forma magnífica y consigue que el escenario se convierta en un personaje más de la historia.
El Paco Plaza que muchos olvidan
Es curioso revisar la filmografía de Paco Plaza y encontrarse con Romasanta.
La mayoría de aficionados lo asocian inmediatamente a REC, una película que cambió para siempre el terror español y que acabó convirtiéndose en un fenómeno internacional. Pero antes de aquello ya estaba demostrando que tenía una sensibilidad especial para construir atmósferas incómodas.
En Romasanta todavía no encontramos el ritmo frenético de sus trabajos posteriores. Todo es más pausado. Más contenido. Más elegante incluso.
La película se toma su tiempo para desarrollar a los personajes y para que el misterio vaya creciendo poco a poco. No busca el impacto inmediato. Prefiere cocinar la historia a fuego lento.
Y eso puede sorprender a quien llegue esperando una película de licántropos convencional.
Porque realmente no lo es.
Hay terror, por supuesto. Pero también hay drama histórico, thriller criminal, romance trágico y una reflexión bastante interesante sobre cómo la sociedad interpretaba aquello que no comprendía.
Una película que no se parece a casi ninguna otra
Quizá esa sea la mejor forma de definir Romasanta.
No se parece demasiado al cine de terror estadounidense de su época. Tampoco encaja del todo dentro de las producciones españolas habituales de aquellos años.
Tiene algo propio.
Su tono melancólico, la mezcla entre realidad y leyenda, el peso de la naturaleza sobre los personajes y esa sensación constante de fatalidad crean una experiencia bastante singular.
Además, el reparto funciona muy bien dentro de ese universo. Julian Sands aporta un carisma extraño y ambiguo al personaje principal. Nunca terminas de saber qué está pensando realmente. Nunca tienes claro si debes compadecerlo o temerlo.
Y esa incertidumbre acompaña toda la película.
Vista hoy, también resulta fácil apreciar el esfuerzo de producción que hubo detrás del proyecto. Vestuario, localizaciones, dirección artística y fotografía contribuyen a crear una ambientación muy sólida que sigue manteniéndose sorprendentemente bien.
No es una película perfecta. Tiene algunas irregularidades y ciertos elementos que quizá podrían haberse desarrollado más. Pero precisamente sus imperfecciones forman parte de su encanto.
Porque es una obra que se atreve a hacer cosas distintas.
Una recuperación muy bienvenida para amantes del formato físico
Por suerte, Romasanta vuelve a estar disponible gracias a la reciente edición Blu-ray lanzada por Gabita Barbieri Films.
Se trata de una de esas recuperaciones que los aficionados al fantástico español agradecen especialmente. No estamos hablando de un título que haya contado con decenas de ediciones y ahora por suerte ha llegado en alta definición.
La edición llega presentada con funda slipcover y acompañada de contenidos adicionales que ayudan a contextualizar y redescubrir la obra de Paco Plaza.
Un lanzamiento pensado tanto para quienes ya conocen la película como para aquellos que quieran acercarse a ella por primera vez.



Y lo mejor es que sirve como excusa perfecta para reivindicar una película que merece bastante más atención de la que suele recibir.
Porque Romasanta sigue siendo una rareza dentro del cine español.
Una mezcla de terror, historia y leyenda popular que no ha perdido personalidad con el paso del tiempo. De esas películas que quizá no aparecen siempre en las listas de imprescindibles, pero que cuando las ves te preguntas por qué se habla tan poco de ellas.
Y eso, al final, suele ser una buena señal.

Ver todos los datos de Romasanta. La caza de la bestia (Bluray)



