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Cine · Coleccionismo · Formato físico

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Matrix: 4 Películas – Colección Déjà Vu 4K Ultra HD + Blu-ray

Neo, Trinity y Morfeo vuelven a nuestra colección. Así es el pack Matrix: 4 Películas – Colección Déjà Vu, un estuche de 8 discos que reúne toda la saga en 4K Ultra HD y Blu-ray. ¿Pastilla roja o pastilla azul?

Cinemix

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Pocas sagas pueden presumir de haber cambiado tanto la conversación alrededor del cine comercial como Matrix. Y sí, sé que es una frase bastante gorda para empezar, pero aquí está más que justificada.

En 1999 las Wachowski cogieron ciencia ficción, filosofía, cine de acción de Hong Kong, cyberpunk, anime y unas cuantas obsesiones propias, lo metieron todo en una trituradora y salieron de allí con una película que durante años tuvo a medio planeta hablando de pastillas rojas, realidad simulada y tipos vestidos de negro esquivando balas.

Ahora tenemos reunidas las cuatro películas de la saga Matrix en una misma edición española, con cada entrega tanto en 4K Ultra HD como en Blu-ray. Ocho discos en total y una caja que, para cualquiera que todavía no tuviese la franquicia completa en UHD, entra con bastante facilidad.

El pack Matrix – 4 Películas Colección Dèjá Vu en 4K UltraHD distribuido en España por Arvi Licensing y perteneciente al catálogo de Warner Bros., reúne Matrix, Matrix Reloaded, Matrix Revolutions y Matrix Resurrections. Cuatro películas que cuentan también la curiosa historia de una franquicia que comenzó como un auténtico terremoto cinematográfico, se volvió enorme y excesiva con sus secuelas y regresó casi dos décadas después para mirar hacia su propio pasado.

Y precisamente ahí está parte de la gracia de enfrentarse ahora a las cuatro del tirón.

Porque Matrix ya no es solamente aquella película que todos recordamos por el tiempo bala. Vista con los años y acompañada por sus tres continuaciones, queda una saga bastante más rara, ambiciosa, irregular y estimulante de lo que muchas veces recordamos.

Una saga que quiso llegar lejos

Es fácil reducir Matrix a sus imágenes más famosas. Neo inclinándose hacia atrás mientras las balas pasan a centímetros de su cuerpo. Trinity suspendida en el aire. Morfeo ofreciendo dos pastillas. Las letras verdes cayendo por una pantalla. El abrigo negro. Las gafas.

Iconografía pura.

Pero volver a Matrix tantos años después permite comprobar que la primera película sigue funcionando porque debajo de toda aquella revolución visual había una idea tremendamente potente. La posibilidad de que nuestra realidad sea una construcción artificial es una premisa que la ciencia ficción llevaba décadas explorando, pero las Wachowski consiguieron convertirla en espectáculo para todos los públicos.

Y encima lo hicieron sin renunciar a ponerse bastante intensas.

Identidad, libre albedrío, control, percepción de la realidad, tecnología, destino… Matrix podía tener a Keanu Reeves repartiendo patadas durante una secuencia y cinco minutos después colocar a Morfeo soltando una conversación filosófica con toda la tranquilidad del mundo.

Luego llegaron Matrix Reloaded y Matrix Revolutions en 2003 y la cosa se hizo mucho más grande, más complicada y bastante más marciana.

Aquí siempre ha habido división.

Yo entiendo perfectamente a quien piensa que ninguna de las continuaciones estuvo a la altura de la primera. Es muy difícil competir contra una película que prácticamente llegó con el cartel de fenómeno cultural pegado a la frente. Pero también creo que los años les han sentado bien a las dos secuelas originales.

Reloaded se lanza de cabeza a ampliar la mitología, introduce nuevas capas alrededor de la propia Matrix y tiene algunas secuencias de acción que todavía hoy son una barbaridad. La persecución de la autopista sigue siendo uno de esos momentos en los que merece la pena subir el volumen y olvidarse durante un rato de los vecinos.

Revolutions, por su parte, abraza definitivamente la escala épica. Zion, máquinas, guerra, sacrificio… Ya estamos muy lejos de aquel pequeño apartamento en el que Neo descubría que algo extraño ocurría con su ordenador.

Y entonces, en 2021, apareció Matrix Resurrections.

Probablemente sea la película más complicada de encajar dentro del pack, pero también resulta curiosísima vista junto a las anteriores. Lana Wachowski regresó a un universo convertido ya en nostalgia colectiva y decidió jugar precisamente con eso. Hay autoparodia, comentario sobre las franquicias, reinterpretación de personajes y una relación con la película original bastante peculiar.

¿Funciona todo? Para mí, no.

Pero me parece bastante más interesante una cuarta entrega que intenta hacer cosas raras con su propio legado que una continuación fabricada únicamente para repetir escenas conocidas. Resurrections tiene problemas, algunos bastante evidentes, pero dentro de una colección completa adquiere otro valor: permite ver hasta dónde evolucionó —y se retorció— una idea nacida en 1999.

Y tener las cuatro juntas ayuda muchísimo a apreciar ese recorrido.

¿Por qué tienes que ver esta saga?

Hay un motivo muy sencillo para volver a Matrix: la primera sigue siendo una pasada.

Su ritmo, su estética, la música, el montaje, la presentación de personajes y ese maravilloso proceso mediante el cual Neo va descubriendo la verdad continúan funcionando de maravilla. Además, ahora resulta curioso comprobar hasta qué punto determinadas imágenes que hemos visto parodiadas, copiadas y homenajeadas cientos de veces nacieron aquí.

Pero yo recomiendo hacer algo más.

Ver las cuatro.

Incluso si ya sabes que Reloaded, Revolutions o Resurrections no están entre tus favoritas.

Porque una maratón permite descubrir una franquicia bastante más interesante de lo que parece cuando pensamos únicamente en cada película por separado. Las cuatro mantienen una conversación constante alrededor de la elección, el control y la identidad, aunque cada una se acerque a esas cuestiones de forma diferente.

Y no hay que dejar de lado el espectáculo, claro.

Esto sigue siendo cine de ciencia ficción pensado para ponerse cómodo delante de una pantalla grande, apagar luces y disfrutar. Las peleas de la primera, la autopista de Reloaded, la batalla de Zion en Revolutions o el regreso de Neo y Trinity en Resurrections ofrecen material de sobra para montar unas cuantas sesiones en casa.

Y existe otro factor que me gusta especialmente cuando hablamos de coleccionismo: tener una saga completa reunida.

Comprar películas individualmente tiene su encanto, especialmente cuando aparecen steelbooks y ediciones especiales, pero un pack compacto con las cuatro entregas tiene algo tremendamente práctico. Terminas una, sacas el siguiente disco y continúas.

Además, hablamos de cuatro películas estrenadas entre 1999 y 2021. Más de veinte años de evolución del cine comercial, los efectos visuales y la propia concepción de Matrix como franquicia metidos dentro de una misma caja.

Eso también tiene su punto.

La edición física

Esta Colección Déjà Vu reúne las cuatro películas cinematográficas de Matrix en 4K Ultra HD + Blu-ray, con un disco UHD y otro Blu-ray para cada título. Tenemos, por tanto, 8 discos: 4 UHD y 4 Blu-ray.

A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.

Conclusiones

Creo que la mejor manera de valorar este pack es tener claro qué propone: reunir las cuatro películas de Matrix en 4K Ultra HD y Blu-ray dentro de una única edición.

Y como puerta de entrada a la saga en formato físico, me parece una propuesta muy apetecible.

Especialmente si todavía tienes Matrix en Blu-ray, DVD (o incluso aquellas ediciones que llevamos acumulando desde tiempos inmemoriales) y quiera dar el salto al UHD de toda la franquicia de una sola vez.

También hay algo divertido en volver a las cuatro películas consecutivamente. La percepción que tenemos de esta saga está tremendamente dominada por la original de 1999, y con razón, pero el recorrido completo tiene bastantes cosas que decir.

La primera sigue jugando en otra liga. Es la película que define Matrix y una de las piezas fundamentales de la ciencia ficción comercial de finales de los noventa. Reloaded amplía el universo hasta casi reventarlo, Revolutions lleva la historia hacia el conflicto total y Resurrections vuelve muchos años después para preguntarse qué queda de todo aquello.

El resultado es irregular, por supuesto.

Precisamente por eso me parece una saga tan entretenida para revisitar. Las Wachowski nunca parecieron demasiado interesadas en quedarse quietas repitiendo exactamente la misma película. A veces esa ambición funciona estupendamente y otras veces provoca que uno levante una ceja mirando la pantalla. Forma parte de la experiencia.

Y como ya he comentaro, tener las cuatro películas juntas y disponer de cada una tanto en UHD como en Blu-ray resulta muy cómodo. Son ocho discos dedicados al recorrido cinematográfico completo de Neo y compañía.

¿Merece la pena?

Si no tienes todavía la saga completa en 4K, sí me parece una edición especialmente interesante. Resuelve la colección de una tacada, mantiene el Blu-ray junto al UHD y presenta toda la etapa cinematográfica de Matrix reunida bajo una misma caja.

Si llevabas tiempo pensando en seguir al conejo blanco y todavía no habías dado el salto al 4K, esta caja te lo pone bastante fácil.

Solo queda elegir pastilla.

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