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Viernes 13: el terror de Crystal Lake ahora en Steelbook 4K Ultra HD

El Campamento Crystal Lake vuelve a abrir sus puertas, esta vez en 4K Ultra HD y con un Steelbook que recupera el mítico cartel original. La película que dio origen a una de las sagas más famosas del terror ahora en esta edición metálica.

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El nacimiento de una pesadilla

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Hay que reconocer que Viernes 13 (1980) tiene algo especial. Han pasado más de cuatro décadas desde su estreno y sigue siendo una de esas películas que cualquier aficionado al cine de terror conoce, aunque no la haya visto. Basta con mencionar Crystal Lake, escuchar unas notas de su banda sonora o ver una máscara de hockey para que inmediatamente nos venga a la cabeza una de las sagas más famosas del género.

Aunque, ojo, porque conviene recordar que aquella primera película era bastante diferente de lo que acabaría siendo la franquicia.

Dirigida por Sean S. Cunningham, Viernes 13 llegó a los cines en 1980, cuando el slasher estadounidense comenzaba a convertirse en uno de los grandes fenómenos del terror comercial. El éxito de La noche de Halloween (1978), de John Carpenter, había demostrado que una película relativamente barata, con una premisa sencilla y una buena campaña publicitaria, podía convertirse en un auténtico bombazo.

Cunningham supo aprovechar aquel momento. Con un presupuesto modesto, un grupo de jóvenes actores y un campamento perdido entre los árboles, consiguió levantar una película que terminaría dando origen a una franquicia gigantesca.

Y lo curioso es que, vista hoy, la primera Viernes 13 conserva un encanto que va mucho más allá de sus asesinatos.

Tiene ese aspecto de cine de terror de finales de los setenta y principios de los ochenta que a mí me encanta. Localizaciones naturales, personajes que parecen sacados de cualquier campamento de verano estadounidense y una fotografía que, especialmente durante las escenas nocturnas, consigue transmitir una sensación de aislamiento bastante conseguida.

La historia tampoco necesita demasiadas explicaciones. Un grupo de jóvenes llega al Campamento Crystal Lake para preparar su reapertura. El lugar arrastra una historia bastante siniestra, con un niño ahogado años atrás y varios acontecimientos violentos que han alimentado su mala reputación. Pero los nuevos monitores deciden seguir adelante, sin imaginar que alguien está dispuesto a impedir que el campamento vuelva a abrir sus puertas.

A partir de ahí, ya te puedes imaginar lo que sucede.

Lo que más me gusta de esta primera entrega es que todavía mantiene cierto aire de misterio. La identidad del asesino forma parte del juego, y Cunningham utiliza la cámara subjetiva, los sonidos del bosque y los silencios para mantenernos pendientes de lo que puede aparecer detrás de cualquier árbol.

Por supuesto, también hay momentos que han envejecido, interpretaciones bastante mejorables y decisiones de los personajes que hoy nos hacen llevarnos las manos a la cabeza. Pero, sinceramente, todo eso forma parte de su encanto.

Gracias a esta edición Steelbook 4K Ultra HD + Blu-ray de Viernes 13 distribuida en España por Arvi Licensing, tenemos una nueva oportunidad de regresar al Campamento Crystal Lake y disfrutar de uno de los títulos fundamentales para entender la evolución del cine de terror de los ochenta.

Y encima con una presentación metálica que tiene bastante buena pinta.

Crystal Lake: el campamento que convirtió unas vacaciones en una pesadilla

Si algo consiguió Viernes 13 fue demostrar que no hacía falta complicarse demasiado para provocar miedo.

Un bosque, unas cabañas, un lago y un grupo de jóvenes despreocupados. Con esos ingredientes, Sean S. Cunningham construyó un escenario que terminaría convirtiéndose en uno de los lugares más reconocibles del cine de terror.

Y es que Crystal Lake es prácticamente un personaje más de la película.

Durante el día, el campamento parece un sitio estupendo para pasar unas vacaciones. Hay naturaleza, tranquilidad y ese ambiente tan americano de los campamentos de verano que tantas veces hemos visto en el cine.

Pero cuando empieza a caer la noche, la cosa cambia.

Los caminos entre las cabañas parecen interminables, los árboles ocultan cualquier movimiento y el silencio empieza a resultar bastante incómodo. Cunningham aprovecha ese entorno para transmitir una sensación constante de vulnerabilidad.

Me parece especialmente interesante cómo la película utiliza la cámara para colocarnos en la posición del asesino. Muchas veces observamos a los personajes desde cierta distancia, como si alguien los estuviera vigilando. Sabemos que existe una amenaza, pero desconocemos cuándo va a actuar.

Ese recurso terminaría convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles del slasher.

Tom Savini y unos efectos que siguen teniendo personalidad.

Otro de los grandes responsables de que Viernes 13 haya sobrevivido tan bien en la memoria de los aficionados es Tom Savini.

El legendario especialista en maquillaje y efectos especiales fue el encargado de crear buena parte de las muertes que aparecen en la película, y su trabajo sigue siendo uno de sus principales atractivos.

Aquí encontramos efectos prácticos, prótesis, sangre artificial y trucos de cámara realizados con una creatividad tremenda.

Algunos asesinatos siguen sorprendiendo por su contundencia. Otros resultan más evidentes cuando los observamos con ojos actuales, pero tienen una personalidad que echo bastante de menos en muchas producciones modernas.

Y, por supuesto, está aquella famosa muerte relacionada con el personaje interpretado por un jovencísimo Kevin Bacon, una escena que continúa siendo uno de los momentos más recordados de toda la película.

Lo mejor de estos efectos es que tienen presencia física. Se nota que hay un trabajo artesanal detrás y que cada asesinato ha sido preparado para conseguir una reacción concreta del espectador.

Un sonido que ya forma parte de la historia del terror.

Tampoco puedo hablar de Viernes 13 sin detenerme en su música.

Harry Manfredini compuso una banda sonora que bebe claramente del cine de suspense clásico, con especial influencia de Bernard Herrmann, pero consiguió aportar un elemento sonoro que terminaría identificándose inmediatamente con la saga.

Ese famoso efecto vocal, habitualmente representado como ki-ki-ki, ma-ma-ma, es uno de los sonidos más reconocibles del género.

Manfredini lo creó a partir de una frase relacionada con la propia historia, manipulando su voz hasta conseguir aquel resultado tan inquietante.

Y funciona de maravilla.

Muchas veces basta con escucharlo para que sepamos que algo malo está a punto de suceder. Es un recurso sencillo, pero tremendamente efectivo.

Por cierto, también me parece importante destacar algo que suele olvidarse cuando hablamos de esta película: Jason Voorhees todavía no es el asesino con máscara de hockey que todos conocemos.

La mitología de la saga se fue construyendo con las siguientes entregas, y precisamente por eso resulta tan interesante regresar al título original. Aquí podemos descubrir cómo empezó todo, antes de que la franquicia abrazara definitivamente sus elementos más exagerados y sobrenaturales.

¿Por qué tienes que ver Viernes 13?

Si te gusta el cine de terror y todavía no has visto la primera Viernes 13, tienes una pequeña deuda pendiente con Crystal Lake.

Y si ya la has visto veinte veces, seguramente tampoco necesites demasiadas excusas para regresar.

Para empezar, estamos hablando de una de las películas que ayudaron a popularizar el slasher durante los años ochenta. Su éxito abrió las puertas a una cantidad enorme de producciones que copiaron su estructura: jóvenes aislados, un asesino misterioso y una sucesión de muertes cada vez más elaboradas.

Algunas fueron estupendas. Otras, auténticos disparates. Pero aquella fórmula se convirtió en una parte fundamental del terror de la década.

También merece la pena por su atmósfera.

Personalmente, siempre he tenido debilidad por las películas de terror ambientadas en bosques, campamentos y pequeñas localidades alejadas de todo. Me gusta esa sensación de que los protagonistas están completamente solos y que, cuando las cosas empiezan a torcerse, nadie va a aparecer para echarles una mano.

Viernes 13 aprovecha bastante bien esa idea.

Otro motivo evidente son sus efectos especiales. El trabajo de Tom Savini sigue siendo una estupenda demostración de lo que se podía conseguir con imaginación, habilidad y materiales físicos.

Y luego está el propio valor histórico de la película.

Verla hoy permite entender de dónde vienen muchas de las convenciones del cine de terror que hemos visto repetidas durante décadas. Algunas ya existían antes, naturalmente, pero Viernes 13 contribuyó muchísimo a convertirlas en una fórmula comercial reconocible.

Eso sí, tampoco voy a venderte que es una película perfecta.

Tiene un ritmo irregular, algunos personajes están poco desarrollados y determinados momentos pueden resultar involuntariamente cómicos. Si estás acostumbrado al terror moderno, probablemente encuentres ciertas escenas bastante ingenuas.

Pero también creo que parte de la gracia está precisamente en disfrutarla como una película de 1980, con sus virtudes, sus limitaciones y esa forma tan particular de entender el género.

Además, su tramo final continúa teniendo bastante fuerza, especialmente si llegas sin conocer demasiado sobre la historia.

Y para una noche de cine de terror en casa, con las luces apagadas y el volumen bien ajustado, me sigue pareciendo una elección estupenda.

La edición física

Una presentación muy atractiva para los aficionados al terror clásico.

La película llega a España en una edición Steelbook con dos discos, uno 4K Ultra HD y otro Blu-ray, distribuida por Arvi Licensing.

El diseño recupera la inolvidable ilustración de la película, con la silueta del asesino, el bosque de Crystal Lake y el cuchillo ensangrentado. Una imagen que, personalmente, me parece una elección estupenda para una edición metálica.

En cuanto al contenido técnico, el disco 4K Ultra HD presenta la película con relación de aspecto 1.85:1, con HDR10 y Dolby Vision.

En el apartado sonoro, tenemos la pista original en inglés DTS-HD Master Audio 5.1, mientras que el castellano se presenta en Dolby Digital 2.0 Mono. También encontramos pistas en alemán, francés e italiano, además de subtítulos en castellano y otros idiomas.

A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.

Contenido extra

Una película con la importancia histórica de Viernes 13 merece una selección de contenidos adicionales que permita conocer cómo se rodó, quiénes participaron en ella y de qué manera terminó convirtiéndose en un fenómeno.

Y, afortunadamente, esta edición incluye una colección bastante completa de materiales adicionales en el disco Blu-ray.

Lo interesante es que no se limita a un tráiler y un par de entrevistas promocionales. Encontramos documentales, reuniones con miembros del reparto, comentarios y diferentes piezas dedicadas al nacimiento de la saga.

  • Comentario del director Sean S. Cunningham.
  • El regreso a Crystal Lake: Cómo se hizo Viernes 13.
  • La reunión de Viernes 13, con Betsy Palmer, Adrienne King, Victor Miller y Harry Manfredini.
  • Cortes frescos: Nuevos relatos de Viernes 13.
  • El hombre tras el legado: Sean S. Cunningham.
  • Relatos perdidos del Campamento Sangriento – Primera parte.
  • Las crónicas de Viernes 13.
  • Secretos en abundancia tras la sangre.
  • Tráiler cinematográfico.

Uno de los contenidos que más me ha llamado la atención es el dedicado al proceso de creación de la película.

Siempre me ha parecido fascinante descubrir cómo se levantaban estas producciones de terror de bajo presupuesto. Muchas veces se rodaban con medios bastante limitados, equipos reducidos y una enorme capacidad para improvisar soluciones.

Conocer las circunstancias que rodearon el nacimiento de Viernes 13 ayuda a valorar todavía más su repercusión posterior.

También resulta especialmente atractivo el encuentro con Betsy Palmer, Adrienne King, Victor Miller y Harry Manfredini. Estamos hablando de cuatro personas fundamentales para entender la identidad de la película, desde sus personajes y su guion hasta la música que terminó convirtiéndose en una seña de identidad de toda la franquicia.

El contenido dedicado a Sean S. Cunningham también tiene interés, especialmente porque permite profundizar en la figura del director y productor que puso en marcha uno de los negocios más rentables del terror estadounidense.

Y para disfrutar con las anécdotas, las curiosidades y los recuerdos de rodaje, las diferentes piezas documentales relacionadas con Crystal Lake amplían considerablemente el atractivo del conjunto.

Una de las cosas que más valoro de las ediciones físicas es poder dedicar un rato a descubrir todo lo que rodea a una película después de terminar el visionado. Y en el caso de Viernes 13, hay bastante historia que contar.

Conclusiones

Viernes 13 es una película a la que tengo bastante cariño por todo lo que representa dentro del cine de terror.

No creo que sea la entrega más espectacular de su propia saga, ni tampoco la más refinada desde el punto de vista cinematográfico. Pero tiene algo que muchas de sus secuelas fueron perdiendo: una sencillez narrativa y una atmósfera de misterio que todavía funcionan.

Me gusta su ambientación, me gusta ese campamento que parece completamente desconectado del mundo y me gusta cómo utiliza los recursos más básicos del cine de suspense para mantenernos pendientes de lo que sucede.

También disfruto muchísimo de sus efectos prácticos, de la música de Harry Manfredini y de ese aire de producción modesta que terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial.

Por supuesto, hay que verla con cierta perspectiva. Han pasado muchos años, el género ha evolucionado muchísimo y algunas escenas han perdido parte de su capacidad para sorprender. Pero eso no impide que siga siendo una película tremendamente entretenida.

Si todavía no tienes Viernes 13 en tu colección, este Steelbook me parece una opción muy interesante. Reúne la película en dos formatos, una presentación metálica con el diseño clásico y una buena cantidad de extras.

Personalmente, reconozco que este tipo de lanzamientos me pueden. Me gusta ver cómo películas que durante años circularon en ediciones bastante sencillas reciben nuevas presentaciones pensadas para quienes seguimos disfrutando del cine en formato físico.

Y Viernes 13 tiene un lugar ganado en la historia del terror.

Al fin y al cabo, pocos campamentos de verano han conseguido dejar semejante huella en la cultura popular.

Crystal Lake vuelve a abrir sus puertas. Yo que tú tendría cuidado con dónde decides pasar la noche.

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