Hay secretos de estado.
Hay documentos que los gobiernos esconden bajo siete llaves.
Y luego está ESTO que os traigo.
Porque hoy, queridos amigos y compañeros del formato físico, no traigo opiniones ni desvaríos.
Traigo datos confidenciales.
He tenido acceso a un archivo altamente sensible. Un Excel.
Si, ese lugar donde los coleccionistas creemos que nuestras decisiones parecen racionales.
Por motivos legales, de seguridad y, sobre todo, de supervivencia matrimonial, la identidad del sujeto permanecerá en el anonimato.
Pero sus números… sus números no mienten y hoy saldrán a la luz.
Y agárrate, porque vienen curvas.
La cifra que duele leer en voz alta
Vamos a empezar por lo verdaderamente delicado.
No es el número de películas. No.
Es el gasto total del ejercicio 2025.
9.863 euros.
Que dicho rápido suena hasta razonable.
Pero dicho despacio provoca un microinfarto financiero:
Nueve. Mil. Ochocientos. Sesenta. Y. Tres. Euros.
Eso ya no es coleccionismo.
Eso es un plan de pensiones alternativo basado en plástico y slipcovers.
¿Cuántas películas son muchas películas?
Nuestro coleccionista misterioso adquirió en 2025 la friolera de:
332 ediciones.
TRESCIENTAS TREINTA Y DOS.
Lo cual significa que, estadísticamente, compró algo cada poco más de un día durante 2025.
Hay gente que tiene rutina de gimnasio.
Hay gente que hace yoga.
El colega practica cardio financiero intensivo.
El precio medio (o cómo autoengañarse con elegancia)
Precio medio por edición: unos 29,70 €.
Que es una cifra maravillosa porque permite frases míticas como:
— «Bueno, tampoco es tan caro.»
— «Si es que hoy en día todo cuesta eso… o más»
— «He comprado poco para todo lo que quería.»
Mentiras universales del coleccionismo moderno.
4K vs Blu-ray: la batalla está servida
De esas 332 ediciones:
- 197 fueron en 4K
- 134 en Blu-ray
Lo que confirma algo que ya sospechábamos:
cuando uno entra en el «4K Ultra Hache Dé», no sale. Se hunde cada vez más.
El 4K no es un formato.
Es una pendiente resbaladiza con Dolby Vision.
Y entonces llegó… noviembre
Todo iba más o menos dentro de la locura esperable hasta que analizamos los meses uno por uno.
Y es aquí donde aparece el «plot twist».
Noviembre: 71 compras.
SETENTA. Y. UNA.
Eso no es Black Friday.
Eso es Black Entire Existence.
En noviembre , Blak Fridays aparte, se entra en un estado mental superior donde todo parece imprescindible, limitado… y en oferta.
Fidelidad a tiendas: inexistente
Las adquisiciones se repartieron entre varias tiendas, como toda relación moderna, abierta y sin compromisos:
- ECI: 92 compras
- Universe of Entertainment: 81
- Fnac: 72
- Arrow: 29
- Amazon: 19
Esto es lo que se llama diversificar cartera como un broker de Wall Street, pero con películas.
Lo realmente perturbador de todo esto
Ahora viene la parte más interesante.
Cualquier persona ajena al coleccionismo leería estas cifras y pensaría:
«Pero ¿qué demonios es esto?»
Sin embargo, cualquier coleccionista de los que habitan entre nosotros (o sea, tú que estás leyendo esto, o yo mismo) pensará algo muy distinto:
«Bueno… tampoco es para tanto.»
Y ahí, amigos míos, es donde entendemos que el virus del formato físico ya no tiene cura.
Porque cuando trescientas y pico compras y casi diez mil euros nos parecen normales…
… es que estamos oficialmente perdidos.



Diagnóstico final
¿Está enfermo nuestro coleccionista anónimo?
Rotundamente no.
Está exactamente como todos nosotros:
perfectamente consciente, ligeramente arruinado, pero feliz.
Porque al final, más allá de cifras, Excel y autoengaños varios…
El coleccionismo no va de lógica.
Va de gustito.
Y de metal (de los Steelbooks).
Y de cartón (de los Digipaks)
Y de plástico.
Sobre todo de plástico.


















