Hay gente que sale a correr por las mañanas. Otros madrugan para ir al gimnasio.
Yo madrugo para abrir Wallapop y ver si alguien ha puesto un steelbook a 5 euros porque «no sabía que valía más».
Cada uno con sus prioridades, ¿no?
Porque ser coleccionista de formato físico está muy bien, pero ser un buitre de la segunda mano… eso es otro nivel. Es una mezcla perfecta entre arqueología, contrabando y reality show. Una profesión no reconocida por la ONU, pero que debería estar en el currículum.
Wallapop: la selva
Aquí empieza todo.
El reino del regateo, el terreno sagrado donde ves auténticas joyas… y también auténticos atentados contra el buen gusto.
Hay tres tipos de usuarios:
- El que pone un Blu-ray a 2 € porque «está rayado pero se ve bien».
- El que vende un DVD de 2003 a 60 € porque «ya no se fabrica».
- Y el que sube cosas a las 3:47 de la mañana, mi objetivo favorito. Ahí nacen los chollos.
Entrar en Wallapop cada día es como abrir un huevo Kinder: A veces hay sorpresa, a veces hay decepción, a veces te comes un plástico duro que no quiere «ni Rita».
Vinted: los coleccionistas infiltrados
Vinted empezó siendo ropa, sí.
Pero ahora es el paraíso secreto de los coleccionistas espabilados.
Tú ves un «Blu-ray nuevo, solo lo abrí para probar el disco» y piensas: «Claro que sí, campeón».
Aquí la estrategia es otra: paciencia de monje tibetano, favoritos a cascoporro, y esperar a que el vendedor rebaje precio por aburrimiento vital.
Un arte ancestral.
CeX: el templo del arrepentido
Ah, el CeX.
Ese sitio donde llevas una edición por la que pagaste 29,99 € y te ofrecen 1,50 €… pero luego la venden por 15. Negocio redondo (para ellos), oye.
Pero cuidado: en CEX también está la magia.
A veces encuentras ese digipack descatalogado a 6 €.
O el steelbook de tu vida escondido detrás de 27 temporadas de «Anatomía de Grey».
Y ahí estás tú, rebuscando como si hubiera oro.
Porque el que no haya hecho arqueología en las estanterías de un CeX, no sabe lo que es vivir al límite.
El sagrado ritual del regateo
Mi libro favorito debería titularse «Manual del Regateo Elegante».
Ejemplos reales:
- «¿Me lo dejas en 10? Es que voy justo.»
- «¿8? Es que es para regalo (para mí, pero eso no lo digo).
- Si me lo guardas hasta dentro de una semana, que es cuando cobro, te lo compro».
Regatear es un deporte olímpico, y conozco a muchos que ya serían medalla de Plata.
La de Oro es para el que consigue un 4K por 5 € porque el vendedor «no sabe lo que es eso del Dolby Vision».
Intercambios: contrabando pero legal
En el mercado de segunda mano, hacer intercambios es como participar en una operación secreta:
— «¿Tienes el steelbook de Drive?»
— «Sí, pero solo cambio por slipcovers o ediciones con libreto.»
— «¿Y si te doy este digibook y un Funko?»
— «Trato hecho.»
Somos básicamente traficantes de amarays, pero más buena gente.
Conclusión: buitre, sí… pero con orgullo
Porque al final, el segunda mano es parte de la aventura.
No solo coleccionamos películas: coleccionamos historias, búsquedas, regateos, chollos imposibles y victorias épicas.
Y cuando al fin encuentras esa edición que buscabas desde hace meses, a un precio indecente… amigo, eso es mejor que el 4K y mejor que el Atmos.
Eso es gloria.

















