El hombre que pudo reinar: una aventura de las de antes llega en Steelbook 4K UHD
Dos aventureros, un reino por conquistar y Sean Connery y Michael Caine en estado de gracia. El hombre que pudo reinar llega en Steelbook 4K UHD y recupera todo el encanto del cine de aventuras clásico.
Hay pocas cosas que me gusten más que sentarme delante de una película clásica de aventuras y dejarme llevar durante un par de horas. Y si encima detrás de la cámara está John Huston y delante tengo a Sean Connery y Michael Caine, la cosa empieza bastante bien incluso antes de darle al play.
Estrenada en 1975, El hombre que pudo reinar es una de esas películas que conservan un encanto especial. Tiene personajes carismáticos, paisajes espectaculares, humor, peligros, ambición, traiciones y una historia que va creciendo hasta alcanzar unas dimensiones que sus propios protagonistas difícilmente podían imaginar.
Basada en el relato de Rudyard Kipling, la película nos presenta a Daniel Dravot y Peachy Carnehan, dos antiguos sargentos británicos destinados en la India que deciden emprender una aventura bastante disparatada: viajar hasta el remoto Kafiristán y convertirse en reyes. Así, por las buenas. Con un par de rifles, mucha cara dura y una confianza en sí mismos que roza lo absurdo.
Y lo mejor es que, viendo cómo se las gastan Connery y Caine, casi llegas a pensar que el plan podría funcionar.
Huston llevaba años queriendo trasladar esta historia al cine. Era un proyecto que había perseguido durante mucho tiempo y que finalmente consiguió sacar adelante con dos actores en un momento extraordinario de sus carreras. El resultado fue una película que recuperaba el espíritu de las grandes aventuras clásicas de Hollywood, aunque con una mirada bastante más irónica y desencantada sobre el poder, el colonialismo y la naturaleza humana.
Detrás de sus situaciones cómicas, sus batallas y sus escenarios exóticos, El hombre que pudo reinar esconde una historia bastante amarga sobre la ambición y lo fácil que resulta perder la cabeza cuando empiezas a creerte superior a los demás.
Sony Pictures recupera este clásico en una edición limitada Steelbook 4K Ultra HD, distribuida en España por Arvi Licensing. Una oportunidad estupenda para reencontrarse con una película que ha envejecido francamente bien y que, además, tiene un atractivo especial para quienes disfrutamos coleccionando cine en formato físico.

Dos sinvergüenzas, un reino y una idea completamente disparatada
Una de las grandes virtudes de El hombre que pudo reinar es la química entre sus dos protagonistas. Sean Connery y Michael Caine están absolutamente fantásticos, y buena parte del encanto de la película nace precisamente de verlos compartir pantalla.
Connery interpreta a Daniel Dravot, un tipo orgulloso, decidido y con un ego considerable. Es un hombre de acción, acostumbrado a mandar y convencido de que puede conseguir prácticamente cualquier cosa si se lo propone. Caine, por su parte, da vida a Peachy Carnehan, su inseparable compañero de correrías, un personaje más socarrón, pragmático y con una capacidad extraordinaria para meterse en problemas.
Los dos forman una pareja de aventureros que parecen sacados de otra época. Son unos buscavidas, unos caraduras de mucho cuidado, pero también dos amigos que comparten una lealtad casi inquebrantable.
Y esa es buena parte de la gracia.
Sus conversaciones, sus discusiones y esa manera tan particular de entender la vida convierten incluso las escenas más tranquilas en momentos divertidísimos. Huston sabe aprovechar perfectamente esa complicidad y deja que los personajes respiren, que hablen y que se equivoquen.
La película tiene un sentido del humor maravilloso, especialmente durante su primera mitad. Hay algo tremendamente divertido en contemplar a estos dos británicos intentando conquistar un territorio desconocido con una mezcla de descaro, improvisación y una seguridad en sí mismos absolutamente desproporcionada.
Pero lo verdaderamente interesante llega cuando sus planes empiezan a funcionar.
Porque una cosa es soñar con convertirse en rey y otra muy distinta descubrir que miles de personas están dispuestas a tratarte como si realmente lo fueras.
El poder empieza a nublar el juicio
Aquí es donde John Huston demuestra que tenía bastante más entre manos que una simple aventura exótica.
La historia va transformándose poco a poco. Lo que comienza como una expedición casi picaresca acaba convirtiéndose en una reflexión sobre el poder, la vanidad y la facilidad con la que una persona puede terminar creyéndose sus propias mentiras.
Daniel Dravot empieza siendo un aventurero con delirios de grandeza, pero las circunstancias lo colocan en una posición que ni siquiera él había previsto. Y cuando descubre lo agradable que resulta ser tratado como una figura casi divina, empiezan los problemas.
La transformación del personaje de Connery es uno de los grandes aciertos de la película. Consigue que entiendas sus decisiones incluso cuando sabes perfectamente que está cometiendo una estupidez detrás de otra.
Mientras tanto, Peachy observa cómo aquella aventura que habían planeado entre los dos comienza a escapárseles de las manos.
Y lo curioso es que Huston nunca pierde del todo el tono aventurero. Sigue habiendo humor, espectáculo y momentos de auténtica camaradería, pero cada vez se percibe con más claridad que todo aquello puede terminar muy mal.
También merece una mención especial Christopher Plummer, que interpreta a Rudyard Kipling y sirve como una especie de puente entre el espectador y esta increíble historia.
El resultado es una película con una personalidad tremenda, capaz de hacerte sonreír durante buena parte de su metraje y dejarte bastante tocado cuando llegan los títulos de crédito.
¿Por qué tienes que ver esta película?
Porque las buenas aventuras nunca pasan de moda.
Si llevas tiempo sin ver El hombre que pudo reinar, te diría que busques un hueco y te pongas con ella. Y si todavía no la has descubierto, casi te tengo envidia, porque tienes por delante dos horas de cine estupendo.
Lo primero que destacaría es su capacidad para entretener. Huston maneja el ritmo con una soltura envidiable, combinando escenas de acción, diálogos ingeniosos, situaciones absurdas y momentos dramáticos sin que la película pierda su identidad.
También está ese maravilloso sabor a cine clásico que personalmente disfruto muchísimo. Las grandes localizaciones, los figurantes, el vestuario, los decorados y la sensación de estar acompañando a los protagonistas en una aventura enorme tienen un atractivo que sigue funcionando medio siglo después.
La fotografía contribuye muchísimo a esa sensación de espectáculo. Los paisajes y las composiciones transmiten una escala épica que encaja perfectamente con la historia.
Y luego tenemos la música de Maurice Jarre, otro de esos elementos que ayudan a construir la atmósfera de una aventura que parece sacada de un libro ilustrado de otra época.
Pero, por encima de todo, yo me quedaría con sus personajes.
Connery y Caine consiguen que te encariñes con dos individuos que, siendo sinceros, son bastante impresentables. Son oportunistas, arrogantes y están convencidos de que el mundo les debe algo. Sin embargo, tienen una amistad tan auténtica y una personalidad tan arrolladora que resulta difícil no ponerse de su parte.
Cuando la historia empieza a ponerse seria, esa conexión emocional hace que todo funcione todavía mejor.
También me gusta especialmente que Huston no idealice del todo a sus protagonistas. Su comportamiento está marcado por una mentalidad imperialista y una arrogancia colonial que la película utiliza tanto para generar humor como para mostrar las consecuencias de sentirse dueño de un territorio y de sus habitantes.
Es verdad que algunas representaciones culturales responden claramente a la época en la que se rodó, pero el fondo de la historia conserva bastante fuerza.
Además, hay algo que siempre agradezco en este tipo de cine: la película confía en sus personajes y en su historia. No necesita encadenar escenas de acción continuamente para mantenerte interesado. Le basta con un buen diálogo, una mirada o una decisión equivocada para conseguir que quieras saber qué va a ocurrir después.
Y eso, para mí, tiene muchísimo mérito.
La edición física
El hombre que pudo reinar – Steelbook 4K UltraHD
Sony Pictures ha decidido recuperar El hombre que pudo reinar en una edición limitada Steelbook 4K Ultra HD, distribuida en nuestro país por Arvi Licensing.
La presentación apuesta por la ilustración clásica de la película, con Sean Connery y Michael Caine ocupando buena parte de la portada y diferentes escenas de aventura en la zona inferior. Personalmente, me parece una elección muy acertada, porque conserva ese aire de cartel cinematográfico tradicional que le viene como anillo al dedo.
En cuanto al contenido, tenemos un único disco 4K Ultra HD, sin Blu-ray adicional. La imagen se presenta en 2.39:1, con HDR10 y Dolby Vision, mientras que el sonido incluye pistas DTS-HD Master Audio 2.0 Mono, tanto en castellano como en versión original inglesa, además de otros idiomas.
A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.











Contenido extra
En esta ocasión hay poco que contar, porque el Steelbook 4K de El hombre que pudo reinar no incluye contenido adicional.
El disco está dedicado exclusivamente a la película, sin documentales, entrevistas, comentarios de audio ni otros materiales complementarios.
¿Es motivo suficiente para descartar la edición? Personalmente, no. La película tiene entidad de sobra para justificar su presencia en una colección, pero habría agradecido un poquito más de cariño en este apartado.
Conclusiones
Volver a El hombre que pudo reinar siempre me parece una experiencia estupenda. Es una película que conserva intacta buena parte de su capacidad para entretener, sorprender y emocionar, y que demuestra lo bien que puede funcionar una historia de aventuras cuando detrás hay un director con talento y dos actores en estado de gracia.
John Huston construyó una película llena de personalidad, con un sentido del humor magnífico y un trasfondo bastante más profundo de lo que podría parecer a primera vista.
Sean Connery y Michael Caine están sensacionales. Su complicidad sostiene buena parte del relato y consigue que acompañes a sus personajes incluso cuando empiezan a tomar decisiones que sabes perfectamente que van a traer consecuencias.
Me gusta especialmente cómo la película va cambiando de tono sin perder su esencia. Comienza como una aventura casi desenfadada y termina dejando una reflexión bastante amarga sobre la ambición, el orgullo y los límites de la amistad.
Y todo ello con esa puesta en escena clásica, esos paisajes espectaculares y esa manera de contar historias que convierte el viaje en algo tan importante como el destino.
En cuanto a la edición física, el Steelbook 4K de Sony Pictures tiene argumentos suficientes para llamar nuestra atención. Su presentación recupera una ilustración muy atractiva y la inclusión de HDR10 y Dolby Vision supone una propuesta interesante para disfrutar de la película en Ultra HD.
La parte menos positiva está bastante clara: no tenemos Blu-ray adicional y tampoco encontramos un solo extra. Para una edición limitada dedicada a un clásico de este calibre, me parece una lástima.
Aun así, hay que valorar qué estamos comprando. Si lo que buscas es una edición con abundante material documental, aquí te vas a quedar con las ganas. Pero si te interesa tener la película en 4K y además te gustan las presentaciones metálicas, este lanzamiento resulta bastante tentador.
Yo, desde luego, soy de los que disfrutan viendo cómo títulos de este calibre siguen encontrando su sitio en el mercado doméstico. Especialmente cuando hablamos de películas que llevan décadas demostrando que el buen cine de aventuras no entiende de modas.
El hombre que pudo reinar es una de las grandes aventuras de los años setenta, una película divertida, emocionante y con un desenlace que difícilmente se olvida.
Y aunque esta edición podría haber sido más completa, me alegra que podamos incorporarla a nuestras estanterías en formato 4K Ultra HD.
Porque siempre apetece volver a acompañar a Daniel Dravot y Peachy Carnehan en su disparatada expedición. Aunque sepamos de sobra que su sueño de convertirse en reyes no iba a resultar precisamente sencillo.

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