Un cuento de adultos con las alas un poco rotas
Dentro de la filmografía de José Luis Cuerda, La educación de las hadas quizá no sea uno de esos títulos que aparecen inmediatamente cuando sale su nombre en una conversación.
Normal.
Cuerda dejó películas con una personalidad tan arrolladora que algunas de sus obras más pequeñas han terminado viviendo en una zona bastante más discreta. Y precisamente ahí está buena parte del encanto de esta película de 2006.
Aquí encontramos a un Cuerda mucho más íntimo, contenido y melancólico, adaptando la novela de Didier Van Cauwelaert y apoyándose en un reparto encabezado por Ricardo Darín, Irène Jacob, Bebe y el joven Víctor Valdivia. La película fue una coproducción entre España, Francia, Portugal y Argentina, con fotografía de Hans Burmann y música de Lucio Godoy.
La historia arranca con una de esas casualidades que el cine convierte fácilmente en destino. Nicolás, interpretado por Ricardo Darín, conoce durante un vuelo de Alicante a Barcelona a Ingrid y a su hijo Raúl. Él es inventor de juguetes; ella es ornitóloga y acaba de enviudar. Entre los tres aparece rápidamente una estructura familiar casi soñada, una pequeña burbuja de felicidad que parece haber llegado por accidente. Hasta que Ingrid decide terminar la relación.
Y ahí empieza realmente lo interesante.
Porque La educación de las hadas utiliza elementos propios del cuento —un niño imaginativo, un fabricante de juguetes, la idea de las hadas, encuentros aparentemente mágicos— para hablar de sentimientos bastante menos cómodos. Del amor cuando deja de funcionar según las reglas que nosotros mismos le habíamos puesto.
Cuerda rueda todo esto sin necesidad de levantar demasiado la voz. Hay tristeza, ternura y cierta extrañeza flotando continuamente por la película. También está Ricardo Darín haciendo algo que siempre se le ha dado especialmente bien: conseguir que un personaje parezca estar pensando incluso cuando permanece callado.
La película tuvo tres nominaciones a los Goya y terminó llevándose el premio a mejor canción original por Tiempo pequeño, de Bebe y Lucio Godoy. Bebe fue además candidata a mejor actriz revelación y José Luis Cuerda a mejor guion adaptado.
Dos décadas después de su estreno, recuperar una película así en formato físico tiene bastante sentido. Especialmente porque forma parte de esa zona del cine español de los 2000 que todavía tiene muchos títulos esperando una edición doméstica decente.

Cuando el cuento de hadas se complica
Una de las cosas que más me gustan de La educación de las hadas es la contradicción que plantea desde el propio título. Porque aquí la fantasía funciona más como una manera de enfrentarse a la realidad que como una escapatoria.
Raúl mira el mundo con los mecanismos propios de un niño. Nicolás, aunque sea adulto, tampoco está tan lejos de él. Al fin y al cabo, hablamos de un tipo que inventa juguetes y que, de repente, cree haber encontrado una familia completa casi de una tacada.
Todo parece encajar demasiado bien.
Y Cuerda sabe que cuando algo encaja así en una película, tarde o temprano alguien va a mover una pieza.
La decisión de Ingrid de romper la relación coloca a Nicolás frente a algo tremendamente cotidiano y, precisamente por eso, doloroso: no siempre podemos comprender por qué alguien deja de querernos como nosotros queremos que nos quiera. Buscamos explicaciones, repasamos conversaciones, reconstruimos momentos y tratamos de localizar ese segundo concreto en el que todo empezó a torcerse.
La película se mueve muy bien en ese terreno.
Además, Cuerda tiene a Ricardo Darín, que es casi hacer trampas. Darín posee esa facilidad tremenda para interpretar a tipos normales sin convertirlos en personajes anodinos. Nicolás puede ser encantador, torpe, vulnerable y desesperante en cuestión de minutos. No necesita grandes discursos para transmitir que por dentro lleva una buena avería.
Irène Jacob aporta un contrapunto mucho más difícil de leer. Su Ingrid tiene algo distante que funciona especialmente bien porque buena parte del relato necesita que tampoco nosotros tengamos todas las respuestas.
Y luego está Bebe como Sezar, un personaje que termina siendo bastante importante dentro del mapa emocional de Nicolás. Su participación tuvo además bastante repercusión en la temporada de premios: fue nominada al Goya como actriz revelación y terminó ganando, junto a Lucio Godoy, el correspondiente a mejor canción original.
Todo esto hace que La educación de las hadas sea una película curiosa dentro del cine de Cuerda.
Si llegas buscando el humor disparatado asociado a algunos de sus títulos más populares puede encontrarse descolocado. Aquí Cuerda juega otra partida. Hay sensibilidad, silencios, relaciones familiares, pérdida y personajes intentando comprender qué demonios hacen con su vida cuando el futuro que habían imaginado desaparece.
Y quizá por eso merece la pena recuperarla ahora.
¿Por qué tienes que ver esta película?
Yo empezaría por una razón bastante sencilla: Ricardo Darín y José Luis Cuerda juntos ya justifican bastante la visita.
Darín estaba en un momento fantástico de su carrera y Cuerda sabía perfectamente cuándo acercarse al actor y cuándo dejar que el personaje respirase. El resultado tiene esa naturalidad que parece sencilla hasta que uno ve una película donde nadie consigue hacerla funcionar.
También la recomendaría si disfrutas del drama sentimental sin necesidad de que cada emoción venga marcada con fluorescente. La educación de las hadas confía bastante en el espectador y tiene una melancolía muy particular. Puede parecer amable por fuera, pero debajo hay asuntos bastante ásperos.
Otro punto a favor es su reparto. Irène Jacob, Bebe, Víctor Valdivia y Darín forman un grupo con personalidades muy diferentes, y Cuerda aprovecha precisamente esas diferencias. La película dura unos 103 minutos y mantiene una escala relativamente pequeña, muy centrada en sus personajes.
Y luego está el factor recuperación.
A mí me gusta especialmente que el formato físico siga permitiendo rescatar películas que han quedado fuera de la conversación habitual. No todo el catálogo puede reducirse a los diez clásicos españoles de siempre, por buenos que sean. Hay muchísimo cine de los 90, los 2000 y los primeros años de la década siguiente que merece regresar a las estanterías.
La educación de las hadas encaja perfectamente ahí.
Puede que no sea mi primera recomendación para alguien que quiera descubrir a José Luis Cuerda, pero sí me parece una película interesante cuando ya conoces sus trabajos más populares y quieres entrar en su vertiente más sentimental. Y para los seguidores de Ricardo Darín, desde luego, hay material de sobra.
La edición física
Divisa Films recupera La educación de las hadas en Blu-ray, dentro de su trabajo con el catálogo de Mercury Films. La edición llega en un Amaray azul convencional, con un disco, y mantiene una presentación sencilla que va bastante al grano.
A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.










Ficha técnica de la edición
| Licencia | Mercury Films |
| Distribuidora | Divisa Films |
| Formato | Blu-ray |
| Número de discos | 1 |
| Packaging | Amaray |
| Imagen | 1.85:1 (16/9) |
| Audio |
Castellano (DTS-HD Master Audio 2.0) Castellano (DTS-HD Master Audio 5.1) |
| Subtítulos | Castellano, Inglés |
| Contenido adicional |
Cómo se hizo Entrevistas con José Luis Cuerda, Bebe y Ricardo Darín Escenas del rodaje Tráiler Galería |
Contenido extra
Aquí tengo que reconocer que me he llevado una pequeña alegría. Estamos ante una edición sencilla en cuanto a presentación, pero que incluye varios materiales que permiten quedarse un rato más dentro de la película después de los créditos. Y tratándose de un título de 2006, agradezco especialmente que se hayan conservado este tipo de piezas.
- Cómo se hizo
- Entrevistas con José Luis Cuerda, Bebe y Ricardo Darín
- Escenas del rodaje
- Tráiler
- Galería
Para mí, las entrevistas son el material que más curiosidad despierta, sobre todo por contar con Cuerda, Darín y Bebe. El cómo se hizo y las escenas de rodaje completan bastante bien el paquete y aportan ese tipo de material de archivo que siempre me gusta encontrar cuando recuperamos películas de hace veinte años.
En definitiva, el apartado de extras me parece bastante digno para el tipo de lanzamiento que tenemos delante.
Conclusiones
La educación de las hadas llega en formato físico para una película también gana con los años.
Vista desde 2026, pertenece ya a un periodo del cine español que empieza a sentirse bastante más lejano de lo que uno quisiera admitir. Han pasado veinte años desde su estreno. Darín todavía no había rodado algunas de las películas que terminarían consolidándolo definitivamente como uno de los actores argentinos más queridos en España y Cuerda todavía tenía por delante varios trabajos como director.
Volver ahora a La educación de las hadas permite reencontrarse con la faceta más íntima y melancólica de Cuerda, alejada de la imagen que mucha gente conserva del director gracias a sus comedias más celebradas.
¿La recomiendo?
Si coleccionas cine español, José Luis Cuerda o Ricardo Darín, me parece una incorporación muy fácil de justificar. También si eres de los que disfruta viendo cómo van llegando en Blu-ray películas españolas que durante años han permanecido atrapadas en DVD o directamente desaparecidas de las tiendas.
Es una edición que dentro tiene cine, tiene Cuerda, tiene Darín y tiene una película que merecía estar disponible en alta definición.
Porque una filmoteca se construye también con estas películas.
Ficha de la edición


























