Cada cierto tiempo aparece el mismo titular apocalíptico:
“Las plataformas han matado el formato físico.”
“El streaming ha acabado con el coleccionismo.”
“El formato físico está muerto.”
Y cada vez que lo leo pienso lo mismo:
Tranquilos.
Respirad.
El coleccionismo no se muere tan fácil.
El coleccionista nunca fue el problema
Voy a empezar por una base importante.
El coleccionista siempre ha existido.
Y seguirá existiendo.
Antes del Blu-ray.
Antes del DVD.
Antes incluso del VHS.
Siempre ha habido gente que no quiere solo ver películas.
Quiere tenerlas.
Quiere la estantería.
La edición especial.
El libreto.
La caja más grande de lo necesario.
Y lo curioso es que la mayoría de los coleccionistas de hoy… también tienen varias plataformas.
No es una guerra.
Es otra cosa.
Lo que sí ha muerto: el comprador “casual”
Aquí está la clave.
Las plataformas no han matado al coleccionista.
Han matado al comprador circunstancial.
A ese perfil que, hace 15 o 20 años, compraba DVDs no por pasión, sino por necesidad.
Porque en la tele echaban lo que echaban.
Con anuncios.
Sin control de horarios.
Y los videoclubs empezaban a desaparecer.
El DVD era la solución perfecta:
— Quiero ver esta película.
— La compro.
— La veo cuando quiero.
Lo de menos era poseerla.
Lo importante era consumirla.
El DVD como herramienta, no como objeto de culto
Muchísima gente compraba cine igual que hoy contrata una plataforma.
No era romanticismo.
Era funcionalidad.
Pero claro…
Las películas ocupan espacio.
Se acumulan.
Y una vez vistas, rara vez se vuelven a ver.
Así que cuando llegaron las plataformas y ofrecieron:
Miles de títulos.
Acceso inmediato.
Sin ocupar estanterías.
Por el precio de un solo DVD al mes.
La decisión, para ese público, no era complicada.
No han matado el formato. Han filtrado al público.
Lo que ha hecho el streaming es algo muy concreto:
Eliminar al comprador que no era coleccionista.
Ese público que compraba para consumir se pasó, lógicamente, a la opción más cómoda y barata.
Y eso desplomó las cifras.
Pero no porque el amor al formato muriera.
Sino porque se fue quien nunca estuvo realmente enamorado.
Por eso el mercado ha cambiado
Si miramos lo que está pasando ahora, se ve clarísimo.
Se siguen editando más de cien títulos al mes entre todas las distribuidoras.
El formato físico no ha desaparecido.
Lo que ha cambiado es el enfoque.
Ahora el negocio está mucho más en:
Ediciones limitadas.
Steelbooks.
Box sets.
Ediciones premium.
Presentaciones cuidadas.
Porque ahí está el público fiel.
El que compra porque quiere esa edición.
No porque necesite ver la película.
El margen está en el nicho.
Y las distribuidoras lo saben perfectamente.
“Pero en las plataformas no están todas…”
Este argumento lo escuchamos mucho.
“Es que si la compras es tuya para siempre.”
“Es que las plataformas eliminan películas.”
“Es que no están todos los clásicos.”
Y todo eso es verdad.
Pero aquí viene el baño de realidad:
A la mayoría de la gente que no es coleccionista… le da igual.
Tienen miles de películas donde elegir.
Si una no está, verán otra.
Y si desaparece, ya aparecerá (O no. No importa).
No sienten la necesidad de poseer.
Y eso no es ignorancia.
Es otra forma de consumir.
Entonces… ¿han matado las plataformas al coleccionismo?
No.
Han matado el consumo físico como necesidad masiva.
Han reducido el mercado.
Lo han hecho más pequeño.
Más especializado.
Pero también más puro.
Hoy el que compra formato físico lo hace porque quiere.
Porque disfruta la edición.
La colección.
El objeto.
Ya no es una solución práctica.
Es una decisión desde lo emocional.
Y eso, lejos de debilitarlo, lo define mejor que nunca.
El coleccionismo (de pelis) no ha muerto. Se ha transformado.
Quizá ya no haya torres de DVDs en cada casa.
Quizá el comprador ocasional desapareció.
📀 Pero el coleccionista sigue ahí.
Con menos ruido.
Con menos cifras.
Pero con más intención.
Y mientras exista alguien que mire una estantería llena y sienta orgullo…
El formato físico seguirá vivo.
Aunque al lado haya cinco plataformas abiertas en la tele 😏

