Satanic Panic en Blu-ray: pizza, satanismo y litros de sangre en una edición de Resen
Pizza, satanistas, ricachones, sacrificios y litros de sangre. Me meto de lleno en Satanic Panic y reviso la edición española en Blu-ray. ¿Gamberrada de culto o una noche en el infierno que era mejor evitar?
Si alguna vez tienes un díá de mierda fíjate en esto: Samantha Craft comienza a trabajar repartiendo pizzas, en una de las entregas necesita desesperadamente unas propinas y termina metida en una mansión llena de ricachones que practican rituales satánicos.
A partir de ahí, Satanic Panic pisa el acelerador y convierte una noche laboral bastante lamentable en una sucesión de brujería, vísceras, humor negro y personajes que parecen competir por ver quién está más chalado.
Estrenada en 2019, Satanic Panic supone el debut en el largometraje de Chelsea Stardust, con un guion firmado por Grady Hendrix a partir de una historia del propio Hendrix y Ted Geoghegan.
La película abraza abiertamente la comedia de terror, el gore y cierta sensibilidad de serie B, con Hayley Griffith encabezando un reparto donde también encontramos a Ruby Modine, Rebecca Romijn, Jerry O’Connell, Arden Myrin, Jordan Ladd y A. J. Bowen.
Y conviene entrar sabiendo eso, porque aquí nadie está intentando construir un relato de terror solemne. Chelsea Stardust se divierte llevando las situaciones cada vez un poquito más lejos, mientras Samantha intenta comprender cómo demonios ha pasado de pedir una propina a convertirse en pieza fundamental de un sacrificio satánico.
La película arranca además con una idea tremendamente sencilla y eficaz: una currante sin un duro enfrentada a una panda de privilegiados que, para rematar la faena, son satanistas. Esa diferencia de clase está metida dentro del propio chiste y le proporciona a la película bastante mala baba.
No voy a vender Satanic Panic como una película redonda porque no lo es.
Su tono puede resultar irregular, algunos chistes funcionan bastante mejor que otros y ese empeño por subir constantemente la apuesta termina produciendo momentos en los que uno tiene que aceptar el disparate y seguir adelante. Pero cuando conecta, tiene ese punto macarra, sangriento y desvergonzado para disfrutar estupendamente en una sesión nocturna.
Y precisamente por eso me parece una película muy de colección de terror. Es corta, directa, tiene personalidad visual, una portada estupenda y pertenece a ese tipo de títulos que apetece rescatar cuando uno quiere una noche de terror sin demasiadas contemplaciones.

Pedir una propina y acabar invocando al demonio
Una de las cosas que más me gustan de Satanic Panic es la absoluta estupidez (en el mejor sentido posible) de su punto de partida. Samantha está trabajando, necesita dinero y se encuentra con unos clientes forrados que hacen un pedido importante y no le dejan propina.
Ese pequeño detalle termina siendo la puerta de entrada al infierno.
Samantha vuelve a la casa buscando lo que considera suyo y descubre algo ligeramente peor que unos clientes tacaños: una reunión de seguidores de Satán preparando un ritual. Y cuando descubren que la repartidora cumple ciertos requisitos para sus planes, la noche se complica bastante.
La gracia está en que Grady Hendrix utiliza esa premisa para enfrentar dos mundos.
Samantha llega literalmente desde abajo, sobreviviendo con un trabajo precario y contando cada dólar, mientras el aquelarre vive entre mansiones, lujo y una arrogancia monumental. Los ricos no solamente no dan propina; encima quieren sacrificarte. Fantástico servicio al cliente.
Ese componente de clase le da bastante gracia a una película que podría haberse limitado a encadenar muertes y chistes escatológicos. Está ahí sin convertir la función en un sermón y encaja perfectamente con el tono exagerado de la historia.
Y no falta la ración de gore.
Y aquí Chelsea Stardust demuestra que conoce perfectamente el tipo de público al que se dirige. La propia directora explicó que había leído previamente el guion de Hendrix, del que ya era admiradora, y que le había parecido completamente disparatado antes incluso de que Fangoria se pusiera en contacto con ella para dirigirlo. Esa sensación de estar ante algo deliberadamente pasado de vueltas acaba llegando a la pantalla.
Tenemos sangre, cuerpos sometidos a todo tipo de perrerías, rituales, efectos prácticos y unas cuantas imágenes pensadas para provocar esa mezcla tan agradecida de carcajada y gesto de asco. En una entrevista sobre la producción se destacaban precisamente sus efectos prácticos, las grandes set pieces y el gore conseguido con unos recursos relativamente limitados.
Eso sí, Satanic Panic funciona mejor cuando aceptamos su naturaleza de juguete gamberro. Cuando intenta meter emoción o equilibrar demasiados tonos a la vez se notan algo más las costuras. Tampoco todos los personajes secundarios reciben el mismo cariño. Pero su energía compensa buena parte de esas irregularidades.
También tenemos a Rebecca Romijn disfrutando muchísimo.
Su presencia ayuda a vender ese universo de satanistas acomodados que hablan y se comportan como si organizar un sacrificio humano fuese poco menos que preparar una junta de propietarios. Ese contraste entre lo grotesco y lo cotidiano es probablemente donde más me divierte la película.
¿Por qué tienes que ver Satanic Panic?
Pues principalmente porque dura alrededor de hora y media y va bastante al grano. Si buscas terror sesudo, atmósferas cocinadas durante dos horas y una explicación metafísica sobre la naturaleza del mal, yo guardaría Satanic Panic para otro día.
Si te apetece una comedia de terror con satanistas, mala leche, gore y una protagonista metida en un problema cada vez más absurdo, entonces sí que tienes plan.
También tiene ese aroma a producción de género realizada por gente que disfruta genuinamente con él. La película se mueve precisamente dentro del terror físico, excesivo y orgullosamente macarra.
Hayley Griffith funciona además muy bien como Samantha porque necesitamos que alguien relativamente normal nos lleve de la mano por semejante manicomio. Alrededor de ella todo va volviéndose más grotesco y ridículo, mientras Samantha continúa intentando sobrevivir a una situación para la que, evidentemente, el manual del repartidor de pizzas no incluía instrucciones.
Personalmente, también te la recomendaría si disfrutas descubriendo pequeñas películas de terror que han pasado bastante más desapercibidas de lo que deberían. No hace falta convertirla en una joya oculta ni inflar sus virtudes. Tiene defectos visibles. La recepción crítica, de hecho, fue bastante dividida, pero hay que tener claro que estamos ante una película de tono muy particular.
Pero tiene identidad. Y hoy eso ya me parece motivo suficiente para prestarle atención.
Yo la veo precisamente así. Pizza en la mesa (procura dejar propina), luces apagadas y a disfrutar del aquelarre.
La edición física
Satanic Panic en Blu-ray llega en España distribuido por Resen, presentada en estuche Amaray y con un único disco.
A continuación puedes el reportaje fotográfico de la edición.





Ficha técnica de la edición
| Estudios | Will Duck |
| Distribuidora | Resen |
| Formato | Blu-ray |
| Número de discos | 1 |
| Packaging | Amaray |
| Imagen | 2.35:1 (16/9) |
| Audio |
Castellano (DTS-HD Master Audio 5.1) Inglés (DTS-HD Master Audio 5.1) |
| Subtítulos | Castellano, Inglés |
Contenido extra
Aquí toca rebajar bastante las expectativas. La edición española de Satanic Panic llega prácticamente pelada en cuanto a material adicional, ya que únicamente encontramos el tráiler.
- Tráiler (1'57")
Y ya está.
Me habría gustado especialmente encontrar algún contenido relacionado con los efectos y el rodaje. Saber cómo se levantaron determinadas secuencias, escuchar a Stardust hablar del tono o tener a Grady Hendrix comentando el paso del guion a la pantalla habría aportado bastante valor al disco.
Conclusiones
Satanic Panic me parece una de esas pequeñas gamberradas que entran mejor cuanto menos protocolo les ponemos alrededor. Tiene una premisa estupenda, un reparto entregado, bastante sangre y un sentido del humor que unas veces acierta de lleno y otras se pasa de frenada. Su irregularidad está ahí y tampoco veo necesidad alguna de esconderla.
Pero me lo he pasado bien con ella.
Chelsea Stardust dirige con ganas de jugar, Grady Hendrix mete su particular mala leche en el guion y Hayley Griffith resulta una protagonista suficientemente simpática como para que queramos acompañarla durante esta noche infernal. Rebecca Romijn, por su parte, entiende perfectamente la película en la que está y aporta una villana con la cantidad adecuada de elegancia, absurdo y amenaza.
La crítica tampoco fue precisamente unánime con ella, y lo entiendo. Su combinación de comedia, gore y terror puede resultar demasiado irregular dependiendo de dónde tenga cada uno colocado el termostato. Para mí, cuando Satanic Panic deja de preocuparse y se entrega por completo al disparate es cuando mejor funciona.
En cuanto a esta edición en Blu-ray, hablamos de una propuesta bastante básica: un disco, presentación Amaray y un apartado de extras reducido únicamente al tráiler.
¿Merece la pena?
Si eres aficionado a la comedia de terror, el gore y las pequeñas producciones de género, sí, especialmente si la película ya te gusta o tienes debilidad por este tipo de propuestas.
Yo me quedo con su carácter gamberro. No todos los chistes aterrizan, no todas las ideas funcionan igual de bien y seguramente podría haber exprimido todavía más su premisa. Pero una repartidora de pizzas arruinada, una urbanización llena de ricos satanistas y un sacrificio que se va completamente de madre me parecen argumentos bastante convincentes para dedicarle una noche.
Eso sí: deja propina al repartidor. Por lo que pueda pasar.

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