Supersonic Man en Blu-ray: el superhéroe más disparatado del cine español
Antes de que los superhéroes dominaran Hollywood, Juan Piquer Simón ya tenía al suyo volando por los cielos. Supersonic Man, una de las mayores locuras del cine fantástico español, llega en Blu-ray de la mano de Divisa Films con una vistosa funda slipcover.
Mucho antes de que Marvel y DC convirtieran a los superhéroes en los grandes protagonistas de la taquilla mundial, el cine español ya se había atrevido a jugar con capas, poderes sobrenaturales y villanos con delirios de grandeza. Y lo había hecho, como no podía ser de otra manera, a su particular manera.
En 1979, el director Juan Piquer Simón estrenaba Supersonic Man, una de esas películas que, vistas hoy, parecen llegadas de otra dimensión. Una dimensión en la que los presupuestos eran ajustados, la imaginación no tenía límites y cualquier idea, por disparatada que fuese, podía acabar en la gran pantalla.
Y qué quieres que te diga, a mí ese cine me resulta especialmente simpático.
Porque Supersonic Man tiene todos los ingredientes para convertirse en una experiencia de lo más peculiar: un superhéroe extraterrestre, un científico malvado, inventos imposibles, efectos especiales artesanales y una estética que parece sacada de un cómic de saldo de finales de los setenta. Todo ello acompañado de una seriedad interpretativa que, paradójicamente, hace que muchas situaciones resulten todavía más divertidas.
La película sigue a Kronos, un extraterrestre enviado a la Tierra para proteger a la humanidad de sus propias amenazas. Una vez instalado en Nueva York, adopta la identidad de Supersonic Man y acaba enfrentándose al doctor Gulik, un científico con ambiciones de dominar el mundo.
El argumento tampoco necesita demasiadas explicaciones. Lo importante es dejarse llevar por una aventura que funciona con unas reglas bastante particulares y que abraza, aunque seguramente sin pretenderlo, buena parte de los excesos del cine fantástico de su época.
Y es que Juan Piquer Simón tenía una virtud que siempre me ha parecido admirable: se atrevía a rodar películas que parecían estar fuera del alcance de la industria española de aquellos años.
Podían salir mejor o peor, pero el hombre iba a por todas.
Ahora, en octubre de 2026, Divisa Films recupera Supersonic Man en Blu-ray, con una edición presentada en estuche Amaray y funda slipcover que, de entrada, resulta de lo más apetecible para disfrutar coleccionando estas pequeñas rarezas de nuestro cine.
Una oportunidad estupenda para reencontrarse con uno de los superhéroes más extravagantes que han pasado por una pantalla.

Juan Piquer Simón y aquella maravillosa locura de querer hacer Hollywood en España
Para entender realmente Supersonic Man, creo que conviene hablar un poco de su director.
Juan Piquer Simón fue uno de esos cineastas españoles que nunca parecieron demasiado interesados en aceptar las limitaciones de la industria en la que trabajaban. Mientras buena parte de nuestro cine transitaba por otros caminos, él miraba hacia Hollywood, hacia la ciencia ficción, las aventuras, los monstruos y los grandes espectáculos.
Y quería hacer algo parecido aquí.
Su filmografía es buena prueba de ello, con títulos como Viaje al centro de la Tierra, Mil gritos tiene la noche o Slugs, muerte viscosa. Películas muy diferentes entre sí, pero con un denominador común: una enorme afición por el espectáculo de género.
Supersonic Man es posiblemente uno de los ejemplos más llamativos de esa filosofía.
Estrenada apenas un año después del Superman de Richard Donner, la película aprovechaba el renovado interés por los superhéroes para ofrecer su propia versión del personaje capaz de volar, demostrar una fuerza descomunal y salvar a la humanidad.
Las comparaciones eran inevitables, claro.
Pero donde la producción protagonizada por Christopher Reeve contaba con una maquinaria cinematográfica impresionante, Piquer Simón tenía que buscarse la vida con los recursos disponibles.
Y ahí aparece buena parte del encanto de la película.
Los vuelos, los trucajes ópticos, las maquetas, los decorados y las secuencias de acción desprenden ese aroma a cine artesanal que hoy resulta especialmente curioso. Algunas soluciones visuales han envejecido de manera tremenda, pero también permiten apreciar el esfuerzo que había detrás de cada escena.
A mí me fascina especialmente esa mezcla de ambición y precariedad. Ves perfectamente lo que el director quería conseguir y, al mismo tiempo, descubres las costuras de prácticamente todos sus trucos.
Hay algo entrañable en esa manera de hacer cine, en intentar sorprender al espectador utilizando imaginación, ingenio y bastante descaro.
También ayuda muchísimo el tono de la película.
Michael Coby encarna al protagonista, mientras que Cameron Mitchell se reserva el papel del doctor Gulik, un villano que parece disfrutar enormemente de su condición de científico desquiciado.
Y alrededor de ellos se construye un universo en el que las situaciones más absurdas se presentan con absoluta normalidad.
Precisamente ahí reside uno de los grandes atractivos de Supersonic Man: en esa capacidad para provocar una sonrisa incluso cuando pretende tomarse completamente en serio.
No voy a intentar convencerte de que es una película redonda, porque sería absurdo. Tiene problemas de ritmo, momentos bastante torpes y situaciones que desafían cualquier lógica narrativa.
Pero también tiene personalidad. Muchísima.
Y eso, cuando hablamos de cine fantástico de serie B, vale bastante más de lo que parece.
¿Por qué tienes que ver esta película?
Lo primero que te diría es que te olvides de cualquier expectativa relacionada con el cine moderno de superhéroes.
Lo que te espera es una aventura de ciencia ficción setentera, bastante ingenua, tremendamente exagerada y con un sentido del espectáculo que hoy parece pertenecer a otra época.
Su principal atractivo está en lo imprevisible que resulta. Nunca sabes muy bien con qué nueva ocurrencia te va a sorprender Piquer Simón, y esa sensación convierte el visionado en algo bastante entretenido si entras en su juego.
También tiene un valor especial como pequeña pieza de historia del cine español.
Estamos acostumbrados a recordar nuestra cinematografía a través de determinados géneros y directores, pero producciones como esta demuestran que hubo profesionales dispuestos a explorar terrenos mucho menos habituales.
Ciencia ficción, superhéroes, aventuras espaciales y fantasía desatada. Todo cabía en la cabeza de Piquer Simón.
Otro motivo para verla es, por supuesto, su estética.
Los trajes, los escenarios, los vehículos y los efectos visuales forman un conjunto que desprende nostalgia por los cuatro costados. Y aunque algunos elementos pueden resultar involuntariamente cómicos, forman parte de una identidad visual que sería imposible reproducir hoy con la misma espontaneidad.
También está el componente puramente divertido.
Porque Supersonic Man es una candidata perfecta para una sesión de cine entre amigos, de esas en las que acabas comentando determinadas escenas, riéndote de alguna situación imposible y disfrutando de una película que parece no conocer el significado de la palabra moderación.
Eso sí, conviene dejar algo claro.
Si buscas una buena película de superhéroes en el sentido más convencional, posiblemente salgas decepcionado. Su narrativa es irregular y muchas de sus soluciones cinematográficas son bastante rudimentarias.
Si disfrutas descubriendo cine de culto, producciones extravagantes y pequeñas joyas de la serie B española, aquí tienes material de sobra para pasar un rato estupendo.
Y además, con ese puntito de orgullo patrio que tiene ver a un director español intentando competir, a su manera, con los grandes espectáculos estadounidenses.
La edición física
Supersonic man Blu-ray
Divisa Films continúa recuperando títulos de nuestro cine y, en esta ocasión, le toca el turno a una de las producciones más curiosas de Juan Piquer Simón.
La edición de Supersonic Man, lanzada este mes de octubre de 2026, llega en Blu-ray con estuche Amaray y funda slipcover, y con diseños diferenciados para funda, estuche y disco.
Y tengo que reconocer que el diseño me gusta bastante.
A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.







Contenido extra
En el apartado de contenidos adicionales, la edición de Supersonic Man es bastante sencilla. De hecho, el único extra anunciado es una galería.
– Galería de imágenes.
Y poco más te puedo decir en este sentido.
Conclusiones
Me alegra que películas como Supersonic Man continúen encontrando su sitio en el mercado doméstico.
Puede parecer una afirmación un poco extraña teniendo en cuenta la calidad cinematográfica del título, pero creo que precisamente ahí está la gracia.
Supersonic Man es una película irregular, disparatada, técnicamente limitada y con momentos que hoy pueden provocar auténticas carcajadas. Sus efectos especiales han envejecido de manera evidente, algunas interpretaciones resultan exageradas y su desarrollo narrativo tiene bastantes altibajos.
Pero también es una producción con un encanto muy particular.
Y, sobre todo, es un ejemplo estupendo de aquella época en la que algunos cineastas españoles se atrevían a competir con las grandes producciones internacionales utilizando los medios que tenían a su alcance.
Juan Piquer Simón podía ser muchas cosas, pero desde luego no era un director al que le faltasen ambición o ganas de experimentar.
A mí me gusta reivindicar ese cine.
Me gusta porque es diferente, porque conserva una personalidad muy marcada y porque permite descubrir una parte de nuestra cinematografía que muchas veces queda eclipsada por títulos mucho más conocidos.
Además, tengo debilidad por esas producciones que, sin pretenderlo, terminan convirtiéndose en pequeñas películas de culto gracias a sus excesos, sus ocurrencias y sus limitaciones.
Y Supersonic Man encaja perfectamente en esa categoría.
En cuanto a la edición de Divisa Films, la funda slipcover es uno de sus principales reclamos. El diseño tiene personalidad, respeta la estética del personaje y convierte el lanzamiento en una pieza bastante vistosa para cualquier colección dedicada al cine fantástico.
La presencia de una carátula alternativa en el interior también me parece un detalle acertado.
¿Merece la pena hacerse con ella?
Si eres aficionado al cine fantástico español, al cine de culto o a la filmografía de Juan Piquer Simón, creo que es un lanzamiento al que merece la pena prestar atención. Especialmente si disfrutas teniendo en tu colección películas que se salen de lo habitual.
Para disfrutar de Supersonic Man hay que aceptar sus reglas, entrar en su universo y dejarse llevar por una película que parece convencida de que cualquier cosa es posible.
Aunque después aparezca en pantalla un efecto especial que te haga soltar una carcajada.
Y qué quieres que te diga, yo también disfruto muchísimo con ese tipo de cine.
Me quedo con la recuperación de una rareza de nuestro fantástico, con el atractivo de su presentación en Blu-ray y con la satisfacción de ver que el cine más extravagante de Juan Piquer Simón sigue teniendo hueco en nuestras colecciones.
Al final, pocos superhéroes pueden presumir de haber sobrevivido durante casi medio siglo con semejante desparpajo.
Y el nuestro todavía tiene cuerda para rato.

Comentarios