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Cine · Coleccionismo · Formato físico

Seminci

Golpes: un thriller sucio, eléctrico y muy humano (Seminci 2025)

Golpes, de Rafael Cobos, hace su estreno mundial en la 70ª Seminci. Un thriller ambientado en la Sevilla de los 80. Con Luis Tosar y Jesús Carroza al frente, la película combina tensión, emoción y una mirada cruda al pasado reciente de España.

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Rafael Cobos se lanza por fin a dirigir, y lo hace con Golpes, una película que huele a asfalto caliente, sudor y redención.

Después de firmar guiones de lujo como «La isla mínima» o «El hombre de las mil caras», el sevillano debuta detrás de la cámara con una historia de esas que te agarran por el cuello desde el primer plano y no te sueltan.

Y, sinceramente, ¡vaya estreno!

La peli nos lleva de nuevo a esa Sevilla ochentera que Cobos conoce al dedillo: una ciudad calurosa, corrupta, con ese tono entre la tragedia y el barro. Allí nos presenta a Migueli (Jesús Carroza), un exconvicto que sale de la cárcel con más heridas que ganas de empezar de cero. Enseguida se junta con su antigua banda y vuelve al lío, esta vez a espaldas de su hermano Sabino (Luis Tosar), que ahora es policía.

Vamos, el conflicto está servido: dos hermanos, dos caminos, un pasado que no termina de morir.

Lo que mola de Golpes es que no es el típico thriller de manual.

Cobos lo mezcla todo: el noir andaluz de «La isla mínima», la suciedad emocional del cine quinqui y un toque casi poético, como si las cicatrices de sus personajes fueran las del propio país. Y encima lo envuelve todo con una banda sonora brutal de Bronquio, llena de sintetizadores, que le da un ritmo eléctrico y moderno, sin perder ese aire ochentero.

Luis Tosar está inmenso, como siempre.

Tiene esa presencia que llena la pantalla incluso cuando no dice una palabra. Y Jesús Carroza, ojo, porque aquí está espectacular: contenido, dolido, muy real. La química entre los dos funciona tan bien que casi duele verlos enfrentados.

A nivel personal, salí del cine con la sensación de haber visto un debut potente, valiente y con identidad. Cobos no juega a ser otro director; filma con la misma fuerza con la que escribe: directa, sin adornos, pero con alma.

Y aunque en algún tramo el ritmo se acelera más de la cuenta (hay escenas que piden respirar un poco), Golpes te deja con el cuerpo en tensión y la cabeza dándole vueltas.

En definitiva, estamos ante una ópera prima que suena a golpe seco y deja marca. Un thriller de barrio con corazón, con pasado y con futuro.

Si este es el punto de partida de Cobos como director, que se prepare el cine español, porque vienen curvas.

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