Marvel llevaba tiempo necesitando una película como esta.
Después de varios años en los que el Universo Marvel parecía obsesionado con hacer cada historia más grande que la anterior, Spider-Man: Brand New Day hace justo lo contrario: baja los pies a la calle. Y, curiosamente, ahí es donde vuelve a encontrar su mayor fortaleza.
No esperes una película que intente superar constantemente el espectáculo de No Way Home. Aquello fue un evento irrepetible, una celebración del personaje y de toda su historia en el cine. Aquí la propuesta es diferente. Más íntima. Más personal. Más centrada en Peter Parker que en Spider-Man.
Y eso funciona más que bien.
Desde el primer minuto se nota que Peter ya no es el mismo chico despreocupado que conocimos en Homecoming. Las consecuencias de todo lo ocurrido pesan sobre él y la película no tiene prisa por pasar página. Al contrario: convierte esa carga emocional en el motor de toda la historia.

Por fin tenemos un Spider-Man que vuelve a enfrentarse a problemas muy humanos. Dudas, soledad, decisiones difíciles… todo eso que siempre ha definido al personaje en los cómics y que, durante un tiempo, había quedado un poco eclipsado por el enorme universo que lo rodeaba.
Tom Holland aprovecha esa oportunidad como nunca.
Probablemente sea una de sus interpretaciones más completas como Peter Parker. Hay momentos en los que apenas necesita hablar para transmitir lo que siente. Se nota que ya domina completamente al personaje y que entiende perfectamente quién es Peter cuando no lleva la máscara.
La dirección también ayuda muchísimo.
La película sabe cuándo debe acelerar y cuándo merece la pena detenerse unos minutos para que los personajes respiren. No todo son explosiones ni secuencias de acción. Hay conversaciones, silencios y pequeños momentos que terminan teniendo más fuerza que muchos efectos especiales.
Eso no significa que falte acción.
Cuando Spider-Man entra en escena sigue siendo espectacular. Las coreografías están muy bien planteadas, Nueva York vuelve a sentirse como el auténtico hogar del personaje y las escenas balanceándose entre los edificios recuperan esa sensación de libertad que siempre ha acompañado al héroe.

Otro de los grandes aciertos es el equilibrio entre drama y humor.
Peter sigue siendo ese chico capaz de hacer una broma en el peor momento posible. La película nunca pierde ese toque ligero que caracteriza al personaje, pero tampoco rompe continuamente la tensión con chistes fuera de lugar, algo que en otras producciones recientes de Marvel ocurría con demasiada frecuencia.
Mención especial también para la química entre los protagonistas.
Sin entrar en detalles, hay relaciones que evolucionan de forma muy natural y otras que aportan una energía completamente distinta a la película. Algunas combinaciones de personajes funcionan sorprendentemente bien y dejan con ganas de ver mucho más en futuras entregas.
Visualmente también hay un salto importante. No porque sea una revolución técnica, sino porque la puesta en escena tiene mucha más personalidad. Hay planos muy cuidados, escenas nocturnas realmente bonitas y una fotografía que ayuda a transmitir ese tono algo más adulto que busca la historia.
Y la banda sonora vuelve a hacer un trabajo excelente. No intenta robar protagonismo, pero aparece justo cuando tiene que hacerlo para reforzar los momentos más importantes.

¿Tiene defectos? Claro.
Hay personajes que podrían haber tenido algo más de desarrollo y algún tramo del segundo acto se alarga un poco más de la cuenta. Además, algunas decisiones están claramente pensadas para preparar el futuro del Universo Marvel, algo que puede sacar ligeramente de la historia principal.
Pero son pequeños tropiezos dentro de una película que, en líneas generales, acierta casi siempre.
Lo mejor de Spider-Man: Brand New Day es que recuerda por qué este personaje lleva décadas siendo uno de los superhéroes más queridos del mundo. No es porque tenga los mejores poderes. Ni porque salve el universo cada dos películas.
Es porque, debajo del traje, sigue habiendo un chico intentando hacer lo correcto aunque le cueste prácticamente todo.
Y esa esencia, que a veces parecía perdida entre tanto multiverso y tanta amenaza cósmica, vuelve a estar aquí.
Si este es el camino que va a seguir la nueva etapa de Spider-Man, cuesta no ilusionarse con lo que viene.
Valoración: 8,5/10.









