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«Este mes no compro nada»: la mayor mentira jamás pronunciada por un coleccionista

Hay frases que uno dice sabiendo perfectamente que son mentira.

«Solo voy a tomar una»
«Cinco minutos más y me levanto»
«Este capítulo y me voy a dormir»

Y luego está la más grande de todas:

La frase favorita del coleccionista de cine…

«Este mes no compro nada»

Normalmente la pronunciamos después de haber tenido un mes especialmente complicado. Han llegado demasiadas novedades, se nos ha ido un poco la mano con alguna oferta y, cuando echamos cuentas, descubrimos que quizá hemos invertido en películas una cantidad que habría sido perfectamente razonable destinar a comida.

Entonces llega el día 1.

Mes nuevo.
Vida nueva.
Abres la aplicación del banco, miras los últimos movimientos y tomas una decisión firme:

Este mes no compro nada.

Nada.
Cero.
Ni un Blu-ray.
Ni un 4K.
Ni un steelbook.
Tengo películas de sobra.

De hecho, tengo películas pendientes para sobrevivir tranquilamente a tres pandemias y un invierno nuclear.

¿Para qué quiero más?

Y lo mejor de todo es que durante unos minutos te lo crees de verdad.

Los primeros días son maravillosos

Día 1.
No compras nada.

Día 2.
Tampoco.

Día 3.
Sigues limpio.

Empiezas incluso a sentirte orgulloso.

«Pues tampoco era tan difícil.»

Miras tu colección y piensas que tienes material suficiente para los próximos veinte años.

Incluso empiezas a ver alguna película pendiente.

Todo marcha perfectamente.

Hasta que ves un mensaje de cinemix en redes.

NOVEDADES DEL MES.

No pasa nada.
Puedes mirarlo.
Mirar es gratis.

Este es el primer error.

Porque un coleccionista entrando a mirar novedades sin intención de comprar es exactamente lo mismo que alguien entrando en una pastelería a oler los croissants.

Tarde o temprano la cosa acaba mal.

Bueno, una tampoco cuenta

Y ahí está.

Esa película que llevabas tiempo esperando.

Precisamente esa.

Qué casualidad.

Además, tampoco es especialmente cara.
14,99 euros.

Vamos a ver.

Cuando dijiste «este mes no compro nada» tampoco querías decir literalmente nada.

Una película no puede considerarse una compra de verdad.

Una película es…
Una excepción.

Así que la compras.
Y curiosamente te quedas tranquilo.

Porque sigues sintiendo que estás cumpliendo tu propósito.

Este mes no voy a comprar nada salvo esta.

Perfecto.
Problema solucionado.

Hasta que aparece una edición limitada

Dos días después ocurre algo inesperado.

Edición limitada.

Y aquí cambian completamente las reglas.

Porque tú no querías comprarla ahora.
Por supuesto que no.
La habrías comprado dentro de unos meses.
Con calma.
Responsablemente.
Quizá esperando alguna oferta.

Pero han decidido sacar 1.000 unidades.

¿Y qué vas a hacer?
¿Arriesgarte?
Eso sería una irresponsabilidad.

Porque todos sabemos lo que ocurre cuando no compras una edición limitada.

Se agota.

Y cuando se agota automáticamente pasa a convertirse en la película que más querías en toda tu vida.

Aunque dos semanas antes ni siquiera supieras que iba a editarse.

Por tanto, reservarla no es romper tu propósito.
Es prevención.
Son cosas diferentes.

Ya llevamos dos.

Entonces llega la oferta

Esto sí que no depende de ti.

Tú estabas tranquilamente navegando por internet cuando aparece:

2×1.

A ver.
Aquí hay que utilizar la cabeza.

Si compras dos películas pagando solamente una…
¿Realmente has comprado dos?
Matemáticamente sí.
Pero emocionalmente no.

Emocionalmente has comprado una y te han regalado otra.

Y rechazar un regalo está feo.

Así que coges dos.

Ya van cuatro.

Pero técnicamente solo has pagado tres.

Seguimos bien.

El envío gratuito, esa maravillosa trampa

Llegamos a uno de los momentos más bonitos del coleccionismo moderno.

Tienes una película en la cesta de una tienda.

Precio: 17,99 euros.
Gastos de envío: 5,99 euros.

Pero justo debajo aparece un mensaje:

ENVÍO GRATUITO A PARTIR DE 50 €.

Y aquí nuestro cerebro abandona definitivamente cualquier principio económico básico.
Porque pagar seis euros de gastos de envío nos parece una barbaridad.

Un atraco.
Una absoluta falta de respeto.
Así que hacemos lo lógico.

Gastarnos otros 32,01 euros para ahorrarnos seis.

Eso sí es gestionar bien las finanzas familiares.

Buscas otra película.
Pero cuesta 19,99.

No llegas.
Necesitas otra.
Encuentras una por 12,99.

Perfecto.

Total: 50,97 euros.
Envío gratis.

Has gastado casi 33 euros más de lo previsto, pero esos seis euros de transporte…

ESOS NO TE LOS HAN SACADO.

Victoria.

Ya llevamos siete películas.

«Es que estaba muy barata»

Otra categoría que tampoco debería contabilizarse.

Porque si una película normalmente cuesta 24,99 y la encuentras a 9,99…

No has gastado diez euros.

Has ahorrado quince.

Esto es economía básica del coleccionista.
Cuantas más películas rebajadas compras, más dinero ahorras.

Si seguimos este razonamiento hasta sus últimas consecuencias, podríamos llegar a comprar 400 películas y probablemente terminaríamos siendo millonarios.

No sé exactamente cómo.
Pero las matemáticas están ahí.

Ocho.

Y aparece ESA película

Todos tenemos una.

Una película que llevamos meses buscando.
Está descatalogada.
No aparece por ningún sitio.
Y cuando aparece, cuesta una barbaridad.

Pero un martes cualquiera entras en Wallapop, eBay o donde sea y…

Ahí está.

Buen estado.
Buen precio.
¿Qué hacemos?

¿Dejarla pasar porque dijimos que este mes no íbamos a comprar nada?
Por favor.
Tampoco nos volvamos locos.

Hay principios que están muy bien, pero las oportunidades son las oportunidades.

La compras.

Nueve.

«La compro ahora porque luego subirá»

Esta es buenísima.

Aquí ya entramos directamente en mercados financieros.

No estamos comprando películas.
Estamos invirtiendo.
Porque esa edición seguramente se descatalogará.
Y después valdrá más.
Quizá.
Probablemente.

Bueno…

Puede.

Da igual.

Lo importante es que has conseguido transformar mentalmente la compra de un Blu-ray en una operación bursátil.

Warren Buffett estaría orgulloso.

O quizá no.

A mitad de mes ya hemos perdido completamente el control

Llegamos al día 15.

Nuestro propósito inicial era:

Este mes no compro nada.

Situación actual:

  • Una novedad imprescindible.
  • Una edición limitada.
  • Dos del 2×1.
  • Tres para conseguir envío gratuito.
  • Una descatalogada.
  • Otra porque estaba tirada de precio.
  • Y un steelbook que realmente no necesitábamos, pero viste un video en el que alguien te dijo que «en mano gana muchísimo».

Diez películas.
Y todavía queda medio mes.

Pero lo verdaderamente fascinante es que seguimos teniendo la sensación de que prácticamente no hemos comprado nada.

Porque cada compra tenía una explicación.

Y esto es importantísimo.

Un coleccionista nunca compra compulsivamente.
Un coleccionista concatena circunstancias excepcionales.

Entonces llega el momento definitivo

Día 23.

Anuncian las novedades del mes siguiente.
Y ves tres que quieres.
Aquí podría parecer que nuestro propósito ha muerto definitivamente.

Pero no.

Todavía nos queda un último recurso.

La jugada maestra.

La madre de todas las excusas:

«Bueno, pero estas son para el mes que viene.»

Las reservas.

Maravilloso concepto.

Las compras hoy, pero como salen el mes siguiente, mentalmente pertenecen al presupuesto futuro.

Y cuando llegue el mes siguiente…

Ya encontraremos alguna manera de justificarlo.

Finalmente llega el día 30

Es hora de hacer balance.

Nos sentamos.

Miramos la colección.
Miramos la cuenta bancaria.
Miramos las cajas que todavía tenemos por abrir.

Y hacemos números.

Nuestro objetivo era comprar:

0 películas.

Resultado final:

14 películas.

Podría haber sido peor.

Además, varias estaban rebajadas.
Una era limitada.
Otra llevaba años buscándola.
Dos fueron prácticamente regaladas.
Y cuatro realmente pertenecen al presupuesto del mes siguiente.

Así que, si lo piensas bien…

hemos comprado cuatro.

Ni tan mal.

Pero el próximo mes sí

Aquí llega mi parte favorita.

Después de todo esto miramos el calendario.
Empieza un mes nuevo.
Respiramos profundamente.
Tenemos películas pendientes por todas partes.
No queda espacio en las estanterías.
El banco empieza a sospechar que alguien nos ha robado la tarjeta.

Así que tomamos una decisión.

Esta vez de verdad.
Sin excepciones.
Sin ofertas.
Sin ediciones limitadas.
Sin historias.

El mes que viene no compro nada.

Bueno.

Salvo aquella que sale el día 4.

Pero esa ya estaba reservada.

Esa no cuenta.

Edu McFly
Edu McFly
Vivo entre estanterías llenas de películas y videojuegos. Soy ingeniero informático de profesión y el cine ocupa gran parte de mi tiempo (y de mi cartera). En Cinemix.es comparto mi pasión por el formato físico. Y sí, Regreso al Futuro es mi religión.
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