La tienda de los horrores en 4K UHD: una edición coleccionista para alimentar a Audrey II
¡Audrey II vuelve con hambre! La tienda de los horrores celebra sus 40 años con una espectacular edición coleccionista en 4K UHD y Blu-ray de Warner Bros. Steelbook, funda rígida, pósteres, libreto, postales y dos montajes de una de las comedias musicales más disparatadas de los ochenta. Vamos a echarle un buen vistazo.
A veces tienes un cariño especial a determinadas películas porque consiguen algo que parece bastante sencillo, pero que muy pocas logran de verdad: hacerte disfrutar como un crío cada vez que vuelves a verlas.
La tienda de los horrores (Little Shop of Horrors, 1986) es una de esas pequeñas locuras cinematográficas que, por mucho que pasen los años, siguen teniendo un encanto tremendo. Y si encima te gustan los musicales, las comedias negras y los efectos especiales artesanales, aquí tienes un auténtico festín.
Dirigida por Frank Oz, la película nos lleva hasta Skid Row, un barrio bastante deprimente donde Seymour Krelborn, un joven tímido y bastante patoso interpretado por Rick Moranis, trabaja en una floristería que está prácticamente condenada al cierre. Su vida es un desastre, está enamorado de su compañera Audrey y parece que la suerte nunca termina de ponerse de su parte. Hasta que aparece una extraña planta que promete cambiarlo todo.
El pequeño problema es que la dichosa planta tiene unos gustos alimenticios bastante particulares. Y cuando empiezas a darle de comer a algo que no deberías, las cosas pueden ponerse muy feas.
Lo maravilloso de esta película es la naturalidad con la que mezcla situaciones disparatadas, números musicales, humor negro, romance y unas criaturas que todavía hoy consiguen dejarte con la boca abierta. Todo funciona dentro de un universo que parece sacado de un cómic de terror de los años cincuenta, con personajes exagerados, decorados llenos de personalidad y canciones que se te quedan pegadas durante días.
Además, estamos hablando de una producción que nació de una historia bastante curiosa. La película original de Roger Corman de 1960 acabó convirtiéndose en un musical teatral de enorme éxito gracias a Howard Ashman y Alan Menken. Frank Oz tomó aquella adaptación y la llevó al cine con una puesta en escena mucho más ambiciosa, conservando su espíritu gamberro.
Y qué reparto, por cierto. Rick Moranis está perfecto como ese pobre desgraciado al que dan ganas de abrazar, Ellen Greene resulta absolutamente encantadora como Audrey y Steve Martin se lo pasa en grande interpretando a Orin Scrivello, un dentista al que no querrías acercarte ni aunque te estuvieras muriendo de dolor de muelas.
Cuatro décadas después de su estreno, Warner Bros. recupera esta joyita en una edición coleccionista en 4K Ultra HD y Blu-ray, distribuida en España por Arvi Licensing, y llega cargada de material físico para quienes disfrutamos tanto de una buena película como de tener una edición bonita en la colección.
Y viendo todo lo que trae, desde luego, Audrey II no es la única que tiene hambre.

Los efectos especiales tenían vida propia
Si hay algo de La tienda de los horrores que me sigue fascinando especialmente es Audrey II, esa planta carnívora con una personalidad arrolladora, una boca enorme y unas intenciones que se van volviendo cada vez más preocupantes.
Lo primero que hay que recordar es que estamos hablando de una película estrenada en 1986. Aquí no había una criatura digital creada por ordenador que pudiera modificarse tranquilamente durante la posproducción. Audrey II era un impresionante trabajo de animatrónica, marionetas, mecanismos y coordinación entre numerosos especialistas.
Y eso se nota muchísimo.
La planta tiene peso, volumen, textura y una presencia física que resulta extraordinaria. Cuando abre la boca, mueve sus enormes labios o empieza a cantar, tienes delante algo que realmente estaba allí, compartiendo espacio con los actores. Esa interacción física aporta una credibilidad muy particular, incluso cuando lo que estás viendo es una barbaridad absoluta.
El trabajo de los especialistas en efectos y marionetas, con Lyle Conway al frente de la creación de la criatura, sigue siendo uno de los grandes atractivos de la película. Especialmente cuando Audrey II alcanza un tamaño considerable y empieza a demostrar que sus aspiraciones van mucho más allá de decorar una floristería.
Me encanta también cómo la propia criatura va cambiando de personalidad a medida que crece. Al principio resulta casi adorable, una rareza botánica que parece necesitar un poquito de atención. Pero poco a poco se convierte en un personaje manipulador, descarado y con una capacidad para montar números musicales que ya quisieran muchos protagonistas humanos.
Y ahí entra otro de los grandes aciertos de la película: su banda sonora.
Las canciones de Alan Menken y Howard Ashman son una auténtica maravilla.
Por su parte, el trío femenino que funciona como una especie de coro griego aporta muchísimo ritmo y humor. Sus intervenciones conectan las distintas partes de la historia y refuerzan ese aire de espectáculo teatral llevado a lo grande.
Pero hay otro detalle que me parece especialmente interesante: el contraste entre lo que cuenta la película y la manera en que lo cuenta.
Porque, si lo piensas un momento, estamos ante una historia bastante oscura. Hay personajes desesperados, relaciones tóxicas, ambición, manipulación y decisiones moralmente cuestionables. Sin embargo, todo está envuelto en colores llamativos, canciones pegadizas y situaciones que rozan constantemente el disparate.
Esa combinación es precisamente lo que hace que La tienda de los horrores tenga tanta personalidad.
Y por supuesto, no puedo olvidarme de su famoso final alternativo, una de las grandes curiosidades de la producción. El desenlace originalmente concebido era bastante más oscuro y espectacular que el utilizado en el estreno comercial. Poder recuperar esa versión dentro de la edición doméstica permite apreciar mejor las intenciones iniciales de Frank Oz y entender hasta qué punto el tono de una película puede cambiar dependiendo de cómo termina su historia.
¿Por qué tienes que ver La Tienda de los Horrores?
Sin ir más lejor porque es tremendamente divertida.
Y cuando digo divertida no me refiero únicamente a que tenga buenos chistes. Me refiero a esa clase de película que consigue mantenerte entretenido desde el primer minuto, que no deja de sorprenderte con sus personajes y que tiene una energía contagiosa.
Rick Moranis es uno de sus grandes responsables. Su Seymour funciona porque consigue que te creas a ese pobre hombre que parece pedir perdón por existir. Es torpe, inseguro, bastante ingenuo y, al mismo tiempo, resulta imposible no cogerle cariño. Incluso cuando empieza a tomar decisiones bastante discutibles, sigues entendiendo cómo ha terminado metido en semejante lío.
Ellen Greene también está estupenda. Su Audrey tiene una mezcla de vulnerabilidad, inocencia y tristeza que aporta corazón a una película que, en otras manos, podría haberse quedado únicamente en una sucesión de bromas macabras.
Y claro, destaco también a está Steve Martin.
Madre mía, qué personaje.
Su dentista sádico es uno de esos secundarios que prácticamente se comen la pantalla cada vez que aparecen. Está completamente pasado de vueltas, pero encaja tan bien con el tono de la película que resulta imposible imaginarla sin él.
También merece una mención la aparición de Bill Murray, que protagoniza una secuencia especialmente disparatada y demuestra que aquí todo el mundo tenía bastante claro a qué tipo de fiesta había venido.
Otra razón para acercarte a ella es su apartado visual. Los decorados, el vestuario, la iluminación y los efectos prácticos crean un mundo muy reconocible. Tiene esa estética de musical clásico mezclada con el cine fantástico y las películas de serie B y el resutlado es maravilloso.
Y aunque no seas especialmente aficionado a los musicales, yo le daría una oportunidad. Las canciones están tan bien integradas en la historia que rara vez tienes la sensación de que la acción se detiene para introducir un número musical. Cada tema sirve para desarrollar personajes, avanzar acontecimientos o aumentar el nivel de locura.
Su duración resulta muy agradecida. La película va al grano, tiene un ritmo estupendo y sabe cuándo introducir una nueva sorpresa.
Personalmente, creo que uno de sus mayores méritos es haber envejecido tan bien. Evidentemente, se nota que pertenece a los años ochenta, pero precisamente buena parte de su encanto está ahí. Sus efectos prácticos, su humor y su estética siguen funcionando porque todo tiene una identidad muy marcada.
Si te gusta el cine fantástico con personalidad, el humor negro y las películas que se atreven a ser un poco raras, aquí tienes una apuesta estupenda. Y si ya la conoces, esta nueva edición puede ser una excusa perfecta para volver a visitar la floristería más peligrosa del cine.
La edición física
La tienda de los horrores – Edición Coleccionista 4K UltraHD
Warner Bros. ha preparado una edición coleccionista en 4K Ultra HD + Blu-ray de La tienda de los horrores con Steelbook, distribuida en España por Arvi Licensing, y viene acompañada de un buen puñado de complementos físicos.
Y hay que reconocer que la presentación tiene mucho atractivo. La funda rígida, el Steelbook con Audrey II como protagonista, los pósteres, el libreto y las postales forman un conjunto bastante vistoso. Es de esas ediciones que apetece sacar de la caja, desplegar sobre la mesa y examinar con calma.
A continuación puedes ver el reportaje fotográfico de la edición.

























Contenido extra
Una de las cosas que más agradezco cuando compro una edición especial es encontrar contenido adicional que realmente me permita conocer mejor la película. Porque está muy bien tener un envoltorio bonito, pero cuando hablamos de un título con una historia de producción tan interesante como La tienda de los horrores, los extras pueden aportar muchísimo.
Y aquí hay material que merece la pena.
Para empezar, la inclusión de los dos montajes de la película es uno de los principales atractivos. Poder disfrutar tanto de la versión cinematográfica como del montaje del director permite descubrir dos maneras diferentes de cerrar la historia. La versión del director, presentada en versión original subtitulada en español, recupera ese desenlace más oscuro que forma parte de la historia de la producción.
Me parece especialmente interesante porque permite entender mejor las decisiones creativas que rodearon el estreno y cómo una modificación importante puede transformar la sensación que deja una película.
También encontramos un comentario de Frank Oz para el montaje cinematográfico. Y teniendo en cuenta la complejidad técnica de esta producción, escuchar al propio director hablar sobre ella resulta especialmente atractivo.
Otro de los puntos fuertes es el material dedicado a Audrey II. Conocer cómo se construyó y manipuló una criatura tan ambiciosa ayuda a valorar todavía más el trabajo de los artistas que participaron en su creación.
Contenido extra incluido
- Montaje cinematográfico y montaje del director (este último en V.O.S.E.).
- Audiocomentario de Frank Oz para el montaje cinematográfico.
- Cuatro reportajes sobre la película, incluido el nuevo Dar o no dar de comer: Por el amor de la tienda, dedicado a su legado cuarenta años después.
- La planta malvada – Creando a Audrey II, sobre los especialistas y titiriteros responsables de la criatura.
- Tomas falsas y escenas eliminadas.
- Final del montaje del director con comentario opcional de Frank Oz.
Hay un detalle que quiero destacar: la combinación de contenidos históricos con un reportaje nuevo sobre el aniversario de la película. Me parece una buena manera de dar contexto a su legado y recordar por qué sigue teniendo tantos seguidores.
El material dedicado a la creación de Audrey II también me parece especialmente valioso. En una época en la que estamos acostumbrados a ver criaturas generadas digitalmente, descubrir cómo se resolvían determinados efectos mediante mecanismos físicos tiene un atractivo enorme.
Y luego están las escenas eliminadas y las tomas falsas, que siempre aportan ese punto de curiosidad para quienes ya conocemos la película y queremos descubrir algo diferente.
En definitiva, la selección de extras resulta bastante interesante, especialmente para los aficionados al cine fantástico de los ochenta, los efectos especiales artesanales y los musicales.
Los complementos de la edición coleccionista
- Steelbook y funda rígida: La presentación principal de la edición, con ilustraciones de la película y una funda exterior que ayuda a dar empaque a la edición.
- Libreto, pósters y postales: Incluye un libreto, pósteres a doble cara, postales con imágenes de los personajes y otras dedicadas a escenas detrás de las cámaras.
Este material físico es, en buena medida, lo que justifica el carácter coleccionista del lanzamiento. No todo el mundo necesita pósters o postales, evidentemente, pero si disfrutas de las ediciones especiales, estos complementos ayudan a convertirla en una pieza más apetecible.
Conclusiones
La tienda de los horrores sigue siendo una de esas películas que me recuerdan por qué disfruto tanto del cine. Tiene imaginación, personajes entrañables, humor negro, canciones estupendas y unos efectos especiales que todavía hoy merecen una buena ovación.
Frank Oz consiguió reunir todos esos elementos en una película con una personalidad tremenda. Y lo mejor es que, cuatro décadas después, continúa funcionando como entretenimiento. No necesita apoyarse únicamente en la nostalgia porque tiene suficientes virtudes como para conquistar a alguien que la descubra por primera vez.
Audrey II sigue siendo una criatura fantástica, Rick Moranis continúa resultando entrañable y Steve Martin mantiene intacta su capacidad para provocar carcajadas con ese dentista absolutamente desquiciado.
En cuanto a esta edición coleccionista de Warner Bros., creo que tiene bastantes argumentos para llamar la atención de quienes compramos cine en formato físico.
El Steelbook, la funda rígida y todos los complementos forman una presentación atractiva, mientras que la inclusión de los dos montajes y los reportajes sobre la producción aportan un valor añadido que va más allá de la caja.
Me parece especialmente acertado que se haya dado importancia al legado de la película y al trabajo realizado con Audrey II. Son precisamente esos aspectos los que hacen que este título siga despertando tanta curiosidad.
También agradezco que se haya conservado el montaje del director, porque tener acceso a distintas versiones de una película es una de las grandes ventajas del formato físico. Poder comparar, descubrir material recuperado y profundizar en su historia forma parte de la experiencia de coleccionar cine.
Si eres fan de La tienda de los horrores y disfrutas de las ediciones especiales, esta coleccionista tiene muchos ingredientes para acabar en tu colección.
Y si todavía no has visto la película, te diría que le dieras una oportunidad. Pocas veces vas a encontrar una combinación tan peculiar de comedia, terror, romance y musical, con una planta carnívora capaz de robarle el protagonismo a todo el reparto.
Yo, desde luego, tengo claro que Audrey II se ha ganado un hueco en cualquier colección dedicada al cine fantástico de los ochenta.
Eso sí, ten cuidado cuando empiece a pedirte comida.
Porque ya sabes cómo va esto: primero parece una plantita inofensiva y, cuando te quieres dar cuenta, se ha comido medio barrio.

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